Emma Stone cumple 38 años este 6 de noviembre con algo que pocas actrices de su generación pueden decir: dos Oscars a Mejor Actriz y ni un solo personaje que se parezca al anterior. Desde la adolescente irónica de Easy A hasta Bella Baxter en Poor Things, su carrera es básicamente una secuencia de apuestas cada vez más raras y más premiadas. No es casualidad, es criterio.
La base que nadie recuerda bien pero que lo explica todo
Mucha gente ubica a Emma Stone desde La La Land, pero la versión que nos hizo entender que esta actriz era distinta llegó antes, en 2010, con Easy A. Olive Penderghast no era la chica popular ni la perdedora redimida: era inteligente, sarcástica y consciente del juego social que la rodeaba. En un género, la comedia adolescente, donde los personajes femeninos solían ser decorado o moraleja, Olive era el centro con criterio propio. Stone tenía 21 años y ya sabía exactamente cuánto espacio ocupar en pantalla.
Luego vino Gwen Stacy en The Amazing Spider-Man (2012 y 2014), que sobre el papel podría haber sido solo el interés romántico de turno. Pero la química entre Stone y Andrew Garfield en la vida real convirtió a Gwen en uno de los personajes de apoyo más recordados de los superhéroes de esa era, y la escena de su muerte sigue siendo uno de los momentos más discutidos del género.

Emma Stone: de la comedia romántica a los grandes musicales
Mia Dolan en La La Land (2016) le dio su primer Oscar y la colocó en la conversación de las grandes. Pero lo que hace interesante ese personaje no es el romance con Sebastian (Ryan Gosling) ni los números musicales, sino el retrato de alguien que falla muchas veces antes de llegar a algún lado. La película no romantiza el éxito; Stone tampoco.
El salto real llegó con Cruella (2021). Estella, la joven que se convierte en la villana de Disney, fue la primera vez que Stone eligió explícitamente la extravagancia sobre la simpatía. Moda, rabia y un arco que mezcla trauma con liberación. No es el mejor papel de su carrera, pero sí el que señala hacia dónde iba: a personajes que no buscan que los quieras.

Y entonces llegó Bella Baxter en Poor Things (2023), dirigida por Yorgos Lanthimos. Una mujer creada científicamente que descubre el mundo, el deseo y la autonomía sin el filtro de la socialización convencional. Es un personaje que en manos equivocadas hubiera sido un desastre; en las de Stone fue su segundo Oscar en 2024 y la confirmación de que lleva años eligiendo exactamente los proyectos que la mayoría de actrices de su nivel evitaría. Amamos que eso la haga más interesante, no menos.
