Los nuevos logos de las casas de Hogwarts para la serie de Harry Potter ya circulan en redes y la reacción de los fans fue casi unánime: decepción. Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff tienen rediseños que no convencen, sobre todo cuando los comparas con los logos icónicos de las ocho películas originales.
Qué está mal con los logos nuevos de Hogwarts
El problema no es solo que sean distintos. Es que los logos de las películas de Harry Potter tenían una identidad visual construida durante más de dos décadas: escudos con relieve, paletas de color profundas, un peso heráldico que se sentía parte del mundo mágico. Los que acaban de filtrarse en el evento promocional de la serie se ven planos y muchos pegaron el grito en el cielo.
Lo que más duele es que la franquicia tiene recursos de sobra para hacerlo bien. Warner Bros. y HBO no son estudios sin presupuesto. La decisión de simplificar los escudos habla de una dirección de arte que apostó por algo más moderno y minimal, pero en el caso de Harry Potter esa apuesta choca directo con la nostalgia que sostiene a la audiencia.

