Los amantes de la naturaleza estamos de luto, pues se acaba de confirmar que la etóloga Jane Goodall falleció a los 91 años de edad. Y a los que seguimos de cerca su carrera desde México la noticia nos pegó un poco más, pues hace solo 4 días estaba en nuestro país en una conferencia.
El pasado 27 de septiembre, México recibió a una de las voces más poderosas en la defensa del planeta: Jane Goodall, la científica británica que cambió para siempre la manera en la que entendemos a los chimpancés y, en realidad, a nosotros mismos. Llegó a la CDMX para compartir su conferencia “Razones para la esperanza”, un mensaje urgente y profundamente humano que, más que un discurso, se sintió como un llamado a despertar.
Así fue la emotiva visita de Jane Goodall a México 4 días antes de morir

Su visita fue organizada por el Podcast Elemental, con el apoyo de Arturo Islas Allende, Fundación Azteca y la Universidad de la Libertad. Durante dos días, primero en la Universidad de la Libertad y luego en el Centro Cultural Mexiquense Anáhuac, la etóloga británica dejó claro por qué sigue siendo una de las figuras más influyentes de la ciencia y del activismo ambiental en todo el mundo.
“Nunca ha sido más urgente que todos trabajemos juntos para proteger la increíble diversidad de vida en nuestro planeta. Cada uno de nosotros marca la diferencia cada día, y juntos podemos cambiar el rumbo”, expresó Goodall frente a un auditorio lleno.
Para entender la magnitud de lo que significó tener a Jane Goodall en México, hay que recordar de dónde viene su historia. Desde 1960, cuando llegó a Tanzania para estudiar a los chimpancés del Parque Nacional de Gombe, su forma de hacer ciencia rompió esquemas: fue la primera en documentar que los chimpancés usaban herramientas, que tenían emociones, personalidades y hasta relaciones sociales complejas.

Con apenas una libreta, cambió lo que la ciencia pensaba sobre los animales y, de paso, sobre lo que significa ser humano. Hoy, con su Instituto Jane Goodall presente en más de 70 países, su trabajo sigue inspirando proyectos de conservación y educación ambiental en todas partes, aún cuando ella ya no está más en este mundo.
Durante su visita, Goodall recordó que su motivación siempre fue la esperanza, incluso en momentos donde la crisis ambiental parece abrumadora. Para ella, cada acción, por pequeña que parezca, cuenta y ese fue justo el corazón de su mensaje en México. Frente a un público que la recibió como a una auténtica leyenda, Goodall compartió reflexiones que invitan a la acción inmediata:
“Si no trabajamos juntos alrededor del mundo y actuamos ahora mismo para proteger lo que queda de la naturaleza, será demasiado tarde”.

Habló de la importancia de reconocer que los humanos no estamos separados del mundo natural, sino que dependemos de él para todo: aire, agua, alimentos y hasta salud emocional. Su tono, más que alarmista, fue profundamente inspirador: una invitación a que cada persona asuma la responsabilidad de cuidar el planeta desde lo cotidiano.
Más allá del evento en sí, lo que dejó Jane Goodall en México fue una energía distinta: la esperanza de que todavía hay tiempo para cambiar las cosas si actuamos juntos. Su fundación trabaja en 76 países, pero lo más poderoso fue verla conectar directamente con jóvenes, estudiantes y activistas que salieron de la conferencia con una idea clara: el futuro depende de nosotros.
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