La película Peter Pan de 2003 sigue siendo para muchos la versión definitiva, la que tiene magia de verdad, un Garfio que da miedo y una química entre sus protagonistas que se sentía demasiado real. Y es que no era actuación. Jeremy Sumpter y Rachel Hurd-Wood se enamoraron durante el rodaje teniendo de 13 años, y décadas después él la llamó el amor de su vida.
La película que una generación no puede olvidar
Antes de hablar del romance, hay que hablar de la película porque Peter Pan (2003), dirigida por P.J. Hogan, fue algo distinto a todo lo que había llegado antes. No era la versión animada de Disney ni un musical de Broadway: era una adaptación en acción real que apostó por tomar en serio el material. El elenco adulto incluía a Jason Isaacs como el Capitán Garfio, Olivia Williams como la señora Darling y un jovencísimo George MacKay, quien años después se convertiría en uno de los actores más respetados de su generación. Pero los que se robaron todo fueron los dos chicos del centro.
Jeremy Sumpter tenía 13 años cuando encarnó a Peter Pan con una energía que se veía genuinamente traviesa y libre. Rachel Hurd-Wood, también de 13, interpretó a Wendy con una mezcla de curiosidad y ternura que hacía que la historia de amor entre los dos personajes se sintiera como esos primeros amores que duelen bonito aunque fuera de fantasía. La cámara los captaba y algo en su dinámica era demasiado espontáneo para ser solo actuación.
Se equivocaba a propósito para poder besarla otra vez
Lo que pocos sabían entonces es que esa química tenía una explicación muy concreta: Jeremy estaba enamorado de Rachel desde el primer día. Según han contado, cuando Jeremy vio por primera vez a Rachel quedó completamente flechado. Se dice que incluso habló con el director para que ella fuera elegida para el papel de Wendy.
El dato que más dice de cómo se sentía es el de la escena del beso: Jeremy Sumpter confesó abiertamente que se equivocaba a propósito durante las tomas para que hubiera que repetirlas y así poder besarla más veces. En pantalla parecía química cinematográfica; detrás de cámaras era un chico de 13 años completamente ido por su coprotagonista. Funcionó: comenzaron a salir durante el rodaje y la relación duró alrededor de tres años, hasta que tenían aproximadamente 16.
El tiempo pasó, cada quien construyó su propia vida. Hoy Rachel Hurd-Wood está casada y tiene dos hijos; Jeremy también está casado y tiene un hijo. Pero en 2020, Sumpter dijo en una entrevista algo que no dejó indiferente a nadie que creció con esa película: que Rachel había sido el amor de su vida. No con amargura ni nostalgia tóxica, ambos mantienen una relación de cariño y respeto, sino con la claridad de alguien que sabe exactamente qué fue especial en su historia. Fueron el amor correcto en el momento más inocente posible, y eso es lo que hace que todavía duela un poco bonito.
- Jason Isaacs como el Capitán Garfio
