Habitar las redes sociales es por sí solo difícil porque sentimos la exigencia de tener la vida perfecta y más que tenerla, mostrarla; pero Mon Laferte compartió algo que nos hizo verla más real y humana que nunca.
Después de una exposición visual de la artista chilena en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, Mon Laferte se vio envuelta en una fuerte polémica acerca de lo que significa ser artista. Sin embargo, no tardó mucho en salir a darnos una extensa cátedra de vida, de lo que significa ser artista y sobre todo, lo que significa ser mujer en Latinoamérica.
¿Qué pasó con Mon Laferte?
Mon Laferte, conocida principalmente por su música, acaba de revelar una parte de su vida que pocos conocían. En una carta abierta publicada en sus redes sociales, la cantante chilena se abrió sin filtros, hablando sobre las profundas luchas emocionales y personales que ha enfrentado a lo largo de los años.
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Desde su difícil infancia hasta las batallas internas que ha librado mientras navegaba por la fama, Mon compartió su sufrimiento y cómo, a pesar de todo, tuvo que aprender a reconstruirse.
Todas las lecciones que nos dejó Mon Laferte
A través de su vulnerabilidad, la cantante no solo desnudó su alma, sino que también se notó su búsqueda de sanación, y dejó claro que, aunque su vida no ha sido nada fácil, ha podido encontrar la fuerza necesaria para seguir.
1. ¿Quién de verdad puede llamarse artista?
Mon Laferte nos demuestra que ser artista no tiene nada que ver con un título o un papel en una universidad.
“Yo no fui a la universidad y no tengo título de artista ni de catedrática ni de ná, pero la necesidad te enseña a ser más creativa, arreglártelas y a no pedir permiso.”
Ella nos recuerda que el arte no es algo que se aprende en las aulas, sino que es una forma de vida que te elige, te atraviesa y te obliga a ser creativo en medio de la adversidad.
2. El estudio es un privilegio
Mon Laferte nos hace reflexionar sobre lo que realmente significa tener acceso a la educación y cómo eso, aunque importante, no te hace inmune a las dificultades de la vida. No es el estudio lo que te define, sino la forma en que enfrentas la realidad.
“¿Se imaginan hubiera pedido permiso? Yo estaría muerta.”

3. Para las mujeres siempre va a ser más difícil
Mon Laferte también nos cuenta cómo tuvo que hacerse cargo de su familia, cuidar a su abuela enferma, y además enfrentar situaciones de abuso laboral. La carga de ser mujer es, en muchos casos, un desafío extra.
“Me tocó cuidar a mi abuela después de un derrame cerebral y además trabajar para poder mantenernos.”
“Durante los 5 años que estuve en la tele fui acosada por un productor musical… me besaron a la fuerza varias veces.”
Mon Laferte no solo luchó por su futuro como artista, sino que también tuvo que enfrentarse a las adversidades que históricamente recaen sobre las mujeres: el abuso y la doble jornada laboral.
4. El acceso a la salud también es un privilegio
Tener acceso a un buen sistema de salud es algo que no todos pueden dar por hecho. Mon nos relata cómo, tras ser diagnosticada con cáncer de tiroides, tuvo que enfrentarse a un proceso médico que, además de costarle una parálisis facial, también puso en riesgo su voz.
“Tuve cáncer de tiroides. Me operaron en el sistema público de salud, quedé con una parálisis facial y no pude mover el lado derecho de mi cuerpo por dos meses.”
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5. Nunca es tarde para ser exitoso, pero tampoco borra quién eres
El éxito no tiene edad, y aunque Mon Laferte alcanzó el reconocimiento internacional a los 31 años, su vida estuvo marcada por momentos de dolor y desesperación.
“A los 31 años llegó mi éxito más masivo… antes de eso, tuve depresión, me intenté matar dos veces… me levanté.”
Mon nos enseña que el éxito no borra nuestra historia ni nuestras cicatrices.
6. El arte salva
El arte no solo es un medio de expresión, sino también un refugio en momentos de sufrimiento. Mientras luchaba contra la depresión y las dificultades de su vida, Mon Laferte encontró en la pintura y en su arte una forma de sanar.
“Lo único que sé hacer es trabajar y amar, amar el arte como lo único que me ha salvado la vida.”
El arte fue su vía de escape, su manera de sanar sus heridas emocionales.
7. Ni todo el reconocimiento del mundo te quita el síndrome de la impostora

A pesar de todo el éxito que ha alcanzado, Mon Laferte sigue luchando con el síndrome de la impostora, ese sentimiento de no ser suficiente o de no merecer lo que ha logrado.
“Tengo 8 discos publicados, más de mil obras como artista plástica, pero hasta el día de hoy me siento como una intrusa.”
El síndrome de la impostora sigue presente, incluso cuando el éxito y los logros están a la vista de todos.
Mon Laferte no solo nos dio una cátedra de vida, sino que también nos mostró lo que significa ser verdaderamente resiliente. A través de su dolor, sus luchas y su arte, nos recuerda que la vida no se trata de los títulos ni de las expectativas ajenas, sino de cómo nos levantamos, trabajamos y seguimos adelante, a pesar de todo.
Sus lecciones no son solo sobre el éxito, sino sobre la importancia de ser fiel a uno mismo, de aprender a amar lo que hacemos y, sobre todo, de seguir creando, sin pedir permiso y sin miedo a ser quienes somos.
