
Más allá de cómo la gente idolatra a los músicos, existe un elemento detrás del misticismo que le aportamos a los cantantes de folk. Bob Dylan, Woody Guthrie, Johnny Cash, John Denver, Cass Elliott; todos ellos son vistos como una especie de gurús, de guías, profetas con emociones que nos hablan sobre el mundo y cómo conectamos con ellos. Angel Olsen se une a esa lista, no sólo por ser una cantante de folk (aunque pocos la llamarían así), sino por cómo –con cada paso– evoluciona en un ser más grande, sabio, seguro de sí mismo, dentro del caos de lo que significa ser humano. All Mirrors, su nuevo disco, es ella sola sosteniendo su corazón, mostrándolo sangrante, mientras camina hacia su futuro, sin mirar atrás.
«¿Crees que el dolor hace al artista?», le pregunto, casi de forma atrevida. Sé que ella tiene una respuesta y que hará algo para explicarme lo que siente. «A veces son dolores que la gente sostiene, o la idea del dolor. Supongo que es un poco cierto. Sin embargo, creo que el dolor te muestra quién eres en realidad y por eso es más sencillo crear a partir de ello». Tomando eso en cuenta All Mirrors es una revelación del dolor de Angel Olsen, de las diferentes cosas que hacen que su voz suene dolorosa, melancólica o desesperada. El álbum, a pesar de integrar elementos ajenos a lo que haya tocado previamente, la muestra en su estado más vulnerable, hasta que sólo queda su voz.
«La línea vocal es la pieza central de todas las canciones. Toda la música está creada para hacerla resaltar, y ese es el verdadero contenido». Al usar su voz, Angel debe despojarse de todo aquello que la limita y usar cualquier emoción para explotar como un instrumento. Pero más complicado que eso, fue permitir que sus canciones fueran construidas de forma diferente. «Eso fue lo más difícil. Fue un ejercicio en dejar ir las canciones. Muchas de las cosas que pasaban en casa no me dejaban pensar en crear algo, y terminó siendo mucho más grande de lo que pensé. Se hizo más ruidoso y tuvo que involucrarse gente. El disco es sobre un personaje que está a punto de hacer un cambio. Me di cuenta de que –cómo músico– la gente me ve en cierta forma, entonces pude usar eso a mi favor. De esa forma es más fácil decir que una artista está bajo control».
Por otra parte, parece que All Mirrors llegó en un momento inesperado. Apenas han pasado tres años desde que lanzó su disco My Woman, aclamado por la crítica, donde exploró un poco la transformación del folk. Posterior a eso, lanzó una compilación de demos titulada Phases, y parecía que pasaría un largo tiempo antes de que volviera al estudio, pero todo pasó sin que ella lo anticipara. «Al inicio pensé que grabaría en solitario, no esperaba que la gente le diera un giro, pero fue un ejercicio. De hecho, no pensé que nada fuera a concretarse. Sin embargo, creo que esto no será permanente, quiero juntar a la banda el próximo año y regresar a lo anterior».
El disco, como ya hemos mencionado, es como si Angel diera un tour por un sueño que la traslada entre las décadas de los 60s y 70s y ella misma acepta que esas fueron sus principales influencias, tratando de crear el sonido. Para algunos sonará como Beach House, y a otros les dará una vibra tipo Fleetwood Mac, pero su alma sigue ahí dentro. «Todo el tiempo se piensa sobre amor y pérdida. Tienes que aceptar lo que dejas y lo que vas cargando. Con el tiempo vas abandonando cosas y recoges otras, y es un proceso interminable».
Dicen que cada poema debe tener una línea clave, y que lo mismo debe pasar con las películas: debe existir una escena que sintetice toda la obra. En este caso, elegimos “Spring”, una canción dolorosa sobre un ruego de una a persona a otra para que aprenda a dar amor cuando aún existe la oportunidad. «Comenzó en partes, y de hecho fue una de las últimas que grabamos. Al principio era yo con el piano y después pensé en batería. Pero después cambió mucho. Le creamos un intro en el estudio y después fue más grande. Quise darle un poco de mi guitarra a pesar de que no tenía guitarra. Es un ejemplo de qué tan extraño fue todo y cómo tuve que dejar ir».
Angel Olsen ya logró dar el salto de una artista independiente a una especie de ícono que irá creando cierto mythos detrás de ella. Aunque sus respuestas son honestas, parece que hay algo que oculta detrás, como si hubiera más que música en sus canciones. O quizá ya tiene la seguridad suficiente para soltar aquello que crea, y para tomar el control en otros aspectos. Por nosotros está perfecto y no podemos esperar a ver cuál será el paso siguiente.
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