Papapapaeoeoeo… Café Tacvba puso a danzar a todo el Auditorio Nacional y qué buen recibimiento para su cumpleaños número 34.
La banda liderada por Rubén Albarrán es una de las más importantes del rock en español a nivel mundial y generaciones enteras crecimos con ella.
Café Tacvba nos ha acompañado por años, incluso de adolescentes enamorados cuando dedicábamos (o nos dedicaron) ‘Eres’.
Todo esto, además de la nostalgia, lo celebramos con una noche llena de luz y danzón en el Auditorio Nacional.
Café Tacvba presenta una noche inolvidable en el Auditorio Nacional
Con la vibra tan única que los caracteriza, la noche arrancó con ‘María’, una de las canciones que más los ha representado a lo largo de las últimas décadas.
El concierto de Café Tacvba fue un viaje en el tiempo, porque también sonaron canciones como ‘Diente de león’, ‘El metro’, ‘El ciclón’ y ‘Bar Tacuba’.

Era una noche para bailar, así que era imposible que regresáramos a nuestro asiento porque, automáticamente, nuestros pies se movían de nuestro lugar, sobre todo al escuchar ‘Las flores’ y ‘La chica banda’.
El ritmo cambió de velocidad cuando escuchamos ‘La muerte chiquita’ y ‘Olita de altamar’, en este segundo tema Rubén aclaró que la letra está dedicada al agua que nos ayuda a sobrevivir todos los días, además de que dejó muy claro la importancia de cuidarla y protegerla.
Por supuesto que ‘La locomotora’ y ‘Las batallas’ también sonaron en esta celebración, así como ‘Esa noche’ y ‘Chilanga banda’ y quien no se sepa esta última canción, entonces no es mexicano que se respeta.
“Ya chole, chango, chilango…”
No nos pudimos contener las ganas de bailar al escuchar ‘Volver a comenzar’, la rola que nos ha motivado un montón de veces a empezar de cero… y lo sigue siendo. La energía optimista del Auditorio Nacional se respiraba y se podía casi casi tocar con las manos.
Café Tacvba también interpretó ‘El puñal y el corazón’, ‘El espacio’ y ‘Volcán’.

Rubén Albarrán no dejó de mostrarse agradecido con su público, mismo que le aplaudía cada una de las canciones que han representado al rock en español y, sobre todo, inspirando a la nueva generación de músicos.
La noche comenzó su fin y eso significaba una cosa, además de tristeza, la llegada de ‘Eres’ (quién no dedicó esta canción en la secundaria. Todos bien enamorados lo hicimos), por supuesto que ‘El baile y el salón’ con su clásico papapapaeoeo y, finalmente, ‘Ojalá que llueva café’ para cerrar con broche de oro con una buena zapateada.
Sin duda, Café Tacvba nos regaló una noche llena de muchos recuerdos, danzón, buena vibra, amor y, lo más importante, la recarga de energía de la música.
Porque la música siempre será nuestra cargador en la vida y Café Tacvba sabe muy bien de lo que hablamos, ellos son especialistas en recargarnos de energía.
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