En 2006, el mundo se rendía ante la teatralidad emo, su estética y su música. No había lugar en el que no hubiera chicos de melenas lacias, pantalones entubados y tenis amplios, muchos montados en patinetas y cortándose las muñecas. La escena musical estaba dominada por My Chemical Romance, Fall Out Boy, Good Charlotte y un sin fin de bandas similares que sonaban en la radio, en las fiestas y por supuesto, en Internet.
Sin embargo, en Inglaterra una distinta al movimiento emo se ganaba el respeto de la crítica y su primer disco se posicionaba como el más vendido de aquel país. “Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not” de Arctic Monkeys superaba el récord de ventas de Sugababes, McFly y Robbie Williams en tan poco tiempo que sorprendió a propios y extraños. La razón era la juventud de los chicos y por supuesto, su concepto, el cual estaba más cercano al sonido sesentero que a la tristeza millenial. Rápidamente se posicionaron como la banda indie más importante dentro de la industria, cuyo puesto ha sido peleado por muchos, pero nunca ha sido superado. Los Arctic Monkeys tienen seguro el trono… o quizá no.
Todo parecía que el reinado de los ingleses sería eterno; sin embargo, un chico de 18 años que ama la música tanto como su propia vida, llegó a la escena musical a hacer temblar a Alex Turner y compañía. Declan McKenna, como se hace llamar, figura como el próximo rey de las listas de popularidad.
Británico de nacimiento, McKenna siempre se sintió atraído a la música, lo que lo llevó a participar en un concurso de talento emergente en Glastonbury el cual ganó en 2015. Entonces, como era de esperarse, cerca de 40 sellos discográficos le ofrecieron hacerse cargo de él y su carrera. Finalmente, Q Prime, quien alberga a Foals, fue la casa elegida por el chico que no sólo carga con un talento enorme, sino también con sueños y aspiraciones que hacen de él y su música un fenómeno que vale la pena escuchar.

Sorprendentemente, cuenta con una voz tan peculiar que al comenzar a escucharla, es difícil creer que apenas llega a la mayoría de edad. La madurez en su voz se conjuga con la complejidad musical que desprende cada melodía. Con sonidos que nos recuerdan a Jeff Buckley o incluso a Bob Dylan, McKenna irrumpe en la escena musical tomando ideas de bandas como St Vincent, TV On The Radio y Sufjan Stevens para fusionarlas con Westlife y Christina Aguilera, ya que él cree que para hacer una buena canción, se debe hacer una mezcolanza de todo tipo de música. Él retoma sus propios gustos y los de sus hermanas, así como recomendaciones de sus padres y amigos, lo que nos permite entender que es un melómano con la mente abierta que gusta de conocer nuevos y viejos géneros.
De este modo, la música de McKenna es una mezcla de ritmos que ha escuchado desde pequeño en casa y con los amigos y que le han servido para forjar su propio estilo musical. Caso aparte son las letras que distan mucho de lo que predomina en la escena musical, si bien el amor es importante, existen otras problemáticas más de corte social que han sembrado dudas en el británico, al grado de escribir sobre ellas y combinarlas con ritmos bailables, melancólicos y seductores. Así, vemos que ‘Brazil’ habla del fraude de la FIFA en el mundial o ‘Bethlehem‘, en el que con guitarras pop condena la religión por promover el odio y las guerras, lo que nos habla de su sensibilidad adolescente ante temas delicados, la cual no reprime ni deja a la deriva, por el contrario; toma todo lo que puede y lo usa a su favor.

Cuando lanzó ‘Paracetamol’, su segundo single, Reino Unido colapsó ante el talento de Declan, por lo que fue invitado a participar en múltiples festivales y a hacer una gira en el país. Esta canción habla de la representación de los adolescentes transgénero en los medios. No se inmuta al reclamar, de hecho, la música es su principal escaparate para hacerlo. Luego de aquella gira, fue comparado con Alex Turner y Jake Bugg. Él piensa que han sido una gran influencia, pero eso no significa que tenga que parecerse o emular su carrera. Cada uno es diferente y los ve como metas a alcanzar, más no a igualar.
Probablemente, Declan McKenna tenga el mismo impacto mediático que el primer álbum de Arctic Monkeys, la difusión de su proyecto ha sido realmente grande y se debe principalmente al talento que McKenna emana, el cual podemos escuchar en el adelanto de su próximo disco que se titula “What do you Think About the Car?” que sale a la venta el 17 de julio y cuyo adelanto, “The Kids Don’t Wanna Come Home”, no decepciona, por el contrario. Con canciones altamente emocionales, el disco (o el adelanto) se convierte en la prueba de que estamos ante el talento emergente del que sí vale la pena hablar. Aquel que es capaz de combinar hip hop, rock y pop e impregnarle toques de new wave y un poco de amor para crear canciones con alma y cuerpo, así que posiblemente, nos encontremos frente al chico que romperá el récord de Artic Monkeys y que seguirá su legado de tal manera que el indie vivirá por mucho tiempo.
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Al igual de Declan McKenna, existen otros cantantes británicos que están cambiando la música tan sorprendentemente como algunas bandas legendarias lo hicieron en su tiempo.

