Frances Bean Cobain ya era famosa desde antes de que naciera, esto debido a que su madre y su padre eran dos de las estrellas del Grunge más grandes que dejó la década de los noventas.
Fue el 18 de agosto de 1992 que Courtney Love, cantante de Hole y Kurt Cobain, vocalista de Nirvana, recibieron a su única hija, esto en medio del asedio de los medios que estaban ansiosos por conocer a la primogénita de las leyendas del Grunge.
Desde que llegó al mundo su vida fue mediática, pero cuando tan solo tenía 20 meses la tragedia llegó a su vida, ya que el intérprete de Smells Like a Teen Spirit se suicidó el 8 de abril de 1994, en su carta de suicidio dejó unas palabras para Frances.
“No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como me he convertido yo (…) su vida será mucho más feliz sin mí”, escribió su padre en la nota que encontraron junto a su cadáver.
Ahora, la joven que cumple 30 años se dedica a ser artista visual, y ha decidido permanecer alejada de los medios, incluso en el pasado rechazó el papel de Bella en Crepúsculo, así como protagonizar Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton.

Su relación con Courtney Love ha tenido muchos altibajos y estuvieron distanciadas debido a la adicción a las drogas que por años ha acompañado a su madre, por eso es que la joven que además tiene como padrinos a Michael Stipe de R.E.M. y a la actriz Drew Barrymore, celebró como todo un logro que hubiera conseguido llegar hasta esta edad.
¡Lo hice! Honestamente, Frances, de 20 años, no estaba segura de que eso fuera a suceder. En ese momento, un sentido intrínseco de profundo desprecio por mí misma dictada por la inseguridad, los mecanismos destructivos de afrontamiento y más traumas de los que mi cuerpo o mi cerebro sabían cómo manejar, informaron cómo me veía a mí misma y al mundo; a través de una lente de resentimiento por haber sido llevado a una vida que aparentemente atrajo tanto caos y el tipo de dolor ligado a la pena que se sentía ineludible”, escribió la hija de Kurt en su cuenta de Instagram.
La joven reveló que sufrió un percance en un avión, el cual la llevó a sentirse agradecida por la vida que tiene.
“Entonces, un evento en un avión que me acercó a la proximidad de la muerte es irónicamente el evento que me catapultó a correr hacia esta experiencia vivida con radical gratitud. Me alegro de haber demostrado que estaba equivocada y de haber encontrado formas de transformar el dolor en conocimiento”, publicó.

Frances se mantiene positiva y asegura que seguirá aprendiendo, además de tratarse con suavidad a ella misma.
“Al entrar en esta nueva década, espero mantenerme suave sin importar cuán duro pueda sentirse el mundo a veces, disfrutar del momento presente con reverencia, bañar a las personas que tengo la suerte de amar con más aprecio del que las palabras podrían hacer justicia”, concluyó.

