Karol G consiguió una nominación al Latin Grammy 2025 en la categoría de regional mexicano gracias a ‘Ese Hombre Es Malo’, el corte de mariachi de su álbum Tropicoqueta, y el internet mexicano respondió con una mezcla de desconcierto y hartazgo. La Academia Latina de la Grabación validó el movimiento argumentando que la pieza cumple los criterios musicales del género, pero eso no fue suficiente para calmar a quienes sienten que el espacio le pertenece a artistas criadas dentro de esa tradición. El debate de fondo no es nuevo, ¿puede alguien apropiarse de un género sin ser de ahí, o la música no tiene pasaporte?
El problema no es el mariachi, es quién lo lleva puesto
Musicalmente, el argumento de la Academia tiene piso. “Ese Hombre Es Malo” incluye cuerdas de mariachi, la estructura rítmica del son y una producción que no suena como experimento turístico sino como una decisión real de composición. Karol G no llegó al regional mexicano con un sample de dos compases; llegó con un álbum entero Tropicoqueta donde el género es el eje, no el accesorio.
Pero el argumento musical choca de frente con el argumento identitario, y ahí es donde la conversación se complica. Para una parte importante de la audiencia mexicana, el regional no es solo un conjunto de elementos sonoros que cualquiera puede ensamblar, es un código de origen, de pertenencia, de historia.
Y que una artista colombiana con el peso de streams de Karol G ocupe uno de los lugares en la terna principal activa una incomodidad que tiene nombre, la sensación de que el mercado global siempre termina ganando los concursos locales. la tensión entre lo global y lo regional en la música latina.
Yuridia, el nombre que más se repite en el debate
Entre todos los nombres que circularon redes como artistas que ‘merecían más’ ese espacio, el de Yuridia se repite con una frecuencia que no es casual. La cantante sonorense lleva años construyendo una de las discografías más sólidas del regional mexicano contemporáneo, con una base de fans leal y números de streaming que justificarían una nominación sin necesidad de debate. Su ausencia en la terna, justo cuando Karol G está presente, se convirtió en el ejemplo más citado para ilustrar lo que se percibe como un desplazamiento.
Es un argumento emocional más que técnico, la Academia nomina por categoría, no por cupo, y Yuridia podría perfectamente aparecer en otra terna, pero las emociones son lo que mueven la conversación en redes. Y en este caso, la emoción es legítima aunque el razonamiento sea parcial.
Lo que sí queda claro es que la presencia de figuras con el músculo de distribución global de Bad Bunny, Peso Pluma y Karol G en prácticamente todas las categorías centrales del Latin Grammy replica una lógica que ya conocemos: los algoritmos de streaming influyen en la visibilidad, y la visibilidad influye en los votantes de las academias. No es conspiración; es mecánica de industria.
