Hubo una época en la que Marilyn Manson era uno de los máximos exponentes de la contracultura musical: un showman diabólico cuyas letras subversivas y apariencia extraterrestre encantó a miles de fans… y escandalizó a sus papás. El artista, cuyo nombre real es Brian Warner, era reconocido por adolescentes de todo el mundo y también por los asustados padres que veían en él a un anticristo (ahora nos queda claro que el verdadero peligro estaba en la violencia que habría ejercido contra sus parejas, como han denunciado Evan Rachel Wood y otras mujeres).
En el año de 2003, en México, Marilyn Manson llegó a ser tan popular que motivó una marcha de padres de familia que se oponían a su concierto en la ciudad de Monterrey. Antes de eso también inspiró a Eugenio Derbez, uno de los comediantes más importantes de este país, a crear uno de sus emblemáticos personajes: una parodia del cantante al que llamó “Marilín Mensón”.

Marilín Mensón surgió en el programa televisivo de comedia ‘Derbez en cuando’ y los guionistas le inventaron toda una historia de origen: era hijo de una mujer llamada Marilyn Zabaleta (interpretada, obviamente, por Susana Zabaleta), fue adoptado por una familia vietnamita, su nombre completo era “Eugenio Moisés Una Chambrita” y era vocalista de una banda llamada “Los Rolling Gags”.
Mensón era una versión caricaturizada de Marilyn Manson: con exagerado maquillaje, prótesis dentales y lentes de contacto que le daban un toque “satánico” en los ojos. No obstante, el personaje era torpe y distraído: en las entrevistas aparecía con la mirada perdida, haciendo chistes de doble sentido y repitiendo el mismo discurso una y otra vez, como saliendo y entrando de un trance. Las canciones de su banda tenían nombres como “The Lady With the Red Ribbon” (“La del moño colorado”), “Yo solo quiero gozar”, “Yo solo quiero disfrutar” y “Los sonidos del silencio”, entre otras que fueron escritas por Pepe Sierra y Gus Rodríguez, compañeros de Derbez.

De acuerdo con la página de Wikipedia dedicada a los personajes del cómico mexicano, el personaje sí tuvo un final para su historia ficticia: lo mandaron a exorcizar al Vaticano y, a partir de entonces, dejó la vida de oscuridad y se volvió “bueno”. Desde entonces canta sobre la paz y el amor.
En la vida real, sin embargo, Eugenio Derbez está ocupado con su carrera como actor y productor en Estados Unidos, tiene un reality show con su familia y acaba de ganar un SAG Award por su papel en ‘CODA’. Por eso es poco probable que veamos un regreso de Marilín Mensón a la televisión, pero siempre lo recordaremos como una parodia que fue mucho mejor que su versión original.
