Por: Diego Álvarez Rex
Fotografías: Pablo Navarrete
Bienaventurados aquellos enclaustrados en el confinado Foro Indie Rocks! que gozaron de una íntima y por demás sudorosa noche con la mismísima Tokyo Ska Paradise Orchestra que regresó fuerte, vigorosa y triunfal como es su costumbre.
El conjunto nipón de nueve músicos en escena hizo honor a su visita obligada al año a nuestro país para presentar reediciones de su discografía pero con canciones extra y distribución nacional, y aunque esta justificación está de más a la hora de un concierto suyo, garantía de calidad, ejecución magistral y skankin’ severo, y aunque originalmente su visita a nuestra capital era estrictamente como acto telonero del concierto de treinta aniversario de Los Fabulosos Cadillacs en el Foro Sol a suceder unos días más, debido a la gran cantidad de seguidores que la ‘Skapara’ cuenta aquí, una fecha extra era esencial.


Comandados por las palabras de Astushi Yanaka en el saxofón barítono, la banda arrancó como usualmente lo hace: con toda la intensidad del ska jazz que la guitarra de Takashi Kato lleva a los altos decibeles y a los rincones del surf rock pasando en un santiamén de “Honotama no Jive” a “Downbeat Stomp” y luego al tradicional “Cancán” francés y a su ya famosa versión de “Eres” de Café Tacvba; pocas palabras y mucho baile, como sí de una guerra entre audiencia y foro se tratara, la gente brincaba y se empujaba como sí buscara derrumbar las paredes de la sala ubicada en la colonia Roma, y para lo pequeño que era el lugar, ciertamente el espectáculo y ambiente se volvió uno sobre y debajo del escenario.


Claramente la banda no quería irse ya que esta sin duda se ha vuelto su segunda casa, pero la falta de oxigeno tras más de dos claustrofóbicas horas de ska que incluyeron clásicos de la agrupación así como canciones tradicionales y covers, sin duda el cierre con “Pedorazu”, tema de Tetris, “Cielito Lindo” y “Monster Stomp” fue más allá del baile, era una ola de energía de la que pocos podrían sobrevivir, pero al final no sólo nadie salió ileso sino inclusive más vivo que nunca, ¡el poder del baile, amigos!





