En abril de 2025, un nuevo litigio volvió a poner bajo escrutinio a Nick Carter, integrante de los Backstreet Boys. La demanda, presentada por Laura Penly, acusa al cantante de agresión sexual, contagio deliberado de múltiples infecciones de transmisión sexual y negligencia que resultó en un diagnóstico de cáncer cervical en estadio 2. Es la tercera acusación de violencia sexual contra Carter en los últimos años.
Los hechos alegados en la demanda
Según el relato de Penly, en 2005 ella conoció a Carter en Los Ángeles cuando tenía 19 años. Durante dos semanas, sostuvieron relaciones sexuales múltiples. Penly afirma que pidió explícitamente el uso de protección en cada ocasión; Carter se rehusó, asegurando que era “limpio” —una afirmación que posteriormente resultó falsa.
Penly destaca en la demanda que nunca había tenido relaciones sexuales sin protección antes de conocer a Carter. Un episodio particular marca un punto de quiebre: cuando ella expresó verbalmente su negativa a tener relaciones, Carter respondió que “esa era la única razón” por la que ella estaba ahí. Acto seguido, según su testimonio, la levantó del piso, la lanzó a la cama y la violó sin consentimiento y sin protección.
Después del acto, Carter le advirtió que guardara silencio, diciéndole que “nadie te creerá”. Meses después, Carter se comunicó con ella para disculparse y sugirió que se vieran. Durante ese encuentro, Penly alega que fue agredida sexualmente nuevamente.
Las consecuencias médicas documentadas
Los exámenes posteriores revelaron que Penly había contraído VPH (virus del papiloma humano), gonorrea y clamidia. El VPH evolucionó hacia cáncer cervical en estadio 2, una enfermedad potencialmente mortal que requirió tratamiento médico intensivo y dejó secuelas de largo plazo en su salud reproductiva y general.
La demanda argumenta que Carter actuó con conocimiento de su estado de salud infeccioso y, deliberadamente, omitió revelar esta información a Penly. La acusación incluye negligencia médica, ya que el contagio de ITS sin consentimiento informado constituye un daño documentable y cuantificable.
Patrón de acusaciones previas
Este litigio no ocurre en el vacío. Carter ha enfrentado acusaciones de violencia sexual anteriormente. En 2023, fue demandado por Shannon “Shyne” Ruth, quien lo acusó de agresión sexual. En ambos casos, su equipo legal ha negado categóricamente los cargos y ha intentado desacreditar a las denunciantes, retratándolas como inestables o buscadoras de atención mediática.
La repetición de acusaciones con patrones similares —negativa a usar protección, manipulación psicológica, silenciamiento de la víctima— ha generado escrutinio sobre si existe un comportamiento sistemático.
La estrategia legal y el contexto cultural
El equipo de Carter ha optado por una estrategia de negación total. Sin embargo, la acusación de contagio intencional de ITS añade una dimensión legal diferente a casos anteriores: no solo se trata de consentimiento sexual, sino de responsabilidad civil por daño físico documentado y verificable médicamente.
El caso refleja un cambio en cómo las cortes estadounidenses abordan la transmisión deliberada de infecciones sexuales. Varios estados han endurecido las leyes al respecto, reconociendo que el contagio sin consentimiento informado constituye una violación de los derechos corporales y puede perseguirse tanto en lo penal como en lo civil.
Para Penly, la demanda representa no solo una búsqueda de justicia y compensación, sino también un acto de ruptura del silencio que Carter le impuso hace dos décadas. El caso permanece en curso y, como ocurre frecuentemente en litigios de esta naturaleza, ambas partes continúan presentando argumentos contradictorios ante los tribunales.
