Cuando pensamos en Paul Walker, casi todos nos vamos directo a Fast & Furious, a su papel de Brian O’Conner y a la vibra buena onda que siempre proyectó en entrevistas, pero detrás del actor y de su paso paso por una de las sagas más conocidas en la industria, hay una turbia historia que está saliendo de nuevo a la luz.
Más allá de la imagen casi perfecta que quedó en la memoria del público, hay una parte de su vida que rara vez se toca y que, honestamente, debería hablarse mucho más, especialmente si consideramos cómo han cambiado las conversaciones sobre poder, consentimiento y dinámicas de pareja.
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El turbio pasado de Paul Walker que internet está reviviendo y está dando mucho de que hablar

A casi 12 años de su fallecimiento, la historia de Paul Walker está dando mucho de que hablar pues en redes sociales varios usuarios han estado hablando de su historial amoroso, resulta que el actor tenía una historia de salir con chicas que eran menores de edad cuando empezaron la relación. Y aunque esto parece que nunca llegó a causar un escándalo fuerte en su momento, hoy no pasa desapercibido.
Para empezar, está el caso de Aubrianna Atwell, en 2001, Paul tenía 28 años y ella 16, la relación está documentada, pero durante mucho tiempo casi nadie la mencionaba, ni siquiera los medios especializados o los que cubrían la vida de los actores de Hollywood, así que prácticamente pasó como un dato escondido entre la historia de Paul.

Luego está Jasmine Pilchard-Gosnell, su última pareja, cuando se conocieron, ella también tenía 16 años, mientras él ya rondaba los 33. En el momento de la muerte del actor, Jasmine tenía 23 y Paul 40, pero la diferencia clave no es la edad que tenían al final, sino la edad que tenían al inicio y es que ahora que se analiza con otra perspectiva, se encuentra un patrón bastante preocupante sobre las parejas del actor.
Si esto se contara hoy por primera vez, sería un escándalo gigante, pero en ese entonces, en pleno inicio de los 2000, el tema casi no se cuestionaba, y eso dice muchísimo del contexto cultural del momento. Las redes sociales no tenían la fuerza que tienen ahora y los medios solían proteger mucho más a las figuras de Hollywood.

Y aunque nunca hubo una investigación formal ni cargos legales, eso no significa que estas relaciones no prendan focos rojos, de hecho, si lo analizamos con los parámetros actuales, fácilmente se podría hablar de abuso de poder, desbalance emocional y una dinámica donde una persona adulta tiene una ventaja enorme sobre una adolescente.
Lo más fuerte es que mucha gente se enteró de esto años después, casi por accidente, su historia romántica no formaba parte de su “narrativa pública”, nadie lo señalaba, nadie lo cuestionaba. Simplemente no estaba en la conversación y esa ausencia de información también es una señal de cómo el público ha ido cambiando su manera de mirar a las celebridades.
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