El jueves pasado di la conferencia más grande que he dado hasta ahora frente a 3 mil 200 personas y justo antes de subir al escenario, cuando me estaban poniendo el micrófono, me llegaron muchos mensajes de mi equipo diciendo que necesitaban hablar conmigo URGENTEMENTE.
Evidentemente no podía marcarles en ese momento así que me subí al escenario, emocionada, intrigada y algo nerviosa, con la adrenalina al doble. Nos reímos, lloramos. Fue épico. Bajé feliz y cuando avisé que ya podía hablar, me dijeron que tenía que estar sola porque me iban a dar una gran noticia CONFIDENCIAL.
A los 10 minutos me llamaron, pero en la llamada no estábamos solas, sino que enlazado estaba el equipo de Sony Music México que quería darme la noticia de que Rosalía, si… leíste bien… LA ROSALÍA me había seleccionado para presentar su nuevo álbum “LUX” en su conferencia de prensa el 30 de octubre en la Ciudad de México.
¿Cómo? de ¿Perdón, escuche bien?
¿Cómo? de ¿Cómo sucedió esto?
Y ¿Cómo? de ok, ¿Qué tenemos que hacer? O sea ¿Cómo me preparo?
Porque obviamente ¡Qué emoción! Pero también ¡Qué nervio! ¿No?
Sobre todo, porque ¿qué implica una presentación de esta magnitud?
Es el primer disco que Rosalía, una artista multidisciplinaria de talla mundial, saca en tres años y después de tanto es normal que haya especulaciones y expectativas.
Al día siguiente de que me dieran la noticia, ella anunció en su página oficial que iba a haber “Listening Parties” en todo el mundo siendo México el primer destino en el que fans e invitados iban a poder escuchar el álbum completo antes que nadie.
Lo que nadie sabía y por lo que yo tuve que firmar acuerdos de confidencial, era que ella iba a estar ahí.
El lunes lanzó un track, “BERGHAIN” el sexto, en un álbum de 18 desatando furor, agradecimiento y hasta teorías de quienes se dieron a la tarea de analizar cada escena del video y cada verso de la letra hasta llegar tan lejos como para asegurar que el nombre hacia alusión a un “lugar místico entre montañas” cuando puedo decirles con seguridad, como persona cuya lengua materna es el alemán, que la palabra no existe en el idioma como adjetivo sino literalmente como nombre del exclusivo club berlines que se encuentra entre las zonas de KreuzBERG y FriedriechsHAIN de la capital alemana.
Y aunque esto nos haría pensar que eso es un indicio de que en algún momento “LUX” dará un giro hacia el techno, la verdad es que no.
El miércoles 29 a las 7 pm en el recibidor de lo que es conocido como el Antiguo Hotel Reforma nos encontramos con lo que parecía una ceremonia religiosa. Techos altos, luz tenue y telas blancas que se extendían de piso a techo creando un espacio inmaculado donde se proyectaron las letras de las canciones y durante una hora en pleno silencio y sin teléfonos escuchamos el disco entero. A veces un piano suave, otras un violín furioso, callados sin hacer ruido dejándonos invadir por la música.
Rosalía creó un viaje, puentes que rompen los límites de géneros y culturas que -en mi opinión- hay que escuchar completo y seguido.
Háganme caso, yo sé lo que les digo.
Al día siguiente tuve el honor de presentar el disco a los medios y platicar con ella sobre todo lo que hay detrás de un disco que dice nació sobre el amor, desde el amor, la curiosidad y la espiritualidad.
Miles de palabras forman en cada canción un poema, a lo largo del disco se le escucha hablar en 13 idiomas, al preguntarle por qué esos; alemán, italiano, chino mandarín, árabe, hebreo, ucraniano entre otros dijo que fue para que todo el mundo pudiera sentirse conectado, que si por ella hubiera sido hubiera hablado en todos los que existen, pero estos principalmente la conectan con sus musas, santas de todo el mundo que no solo fueron devotas sino también artistas.
En Jeanne canta en francés y se inspira en Juana de Arco. En Berghain cuando canta en alemán canaliza a Hildegard von Bingen, al cantar en hebreo a Miriam y al cantar en ucraniano a Santa Olga de Kiev. Dice que se sentó a escribir un año entero y que con este proyecto se dio a la tarea de terminarlo. No como otras veces que escribía cosas, cambiaba de rumbo, regresaba y armaba con las piezas de lo que le iba llegando a la cabeza sino con la intención de llegar al final de este concepto e inspiración.
Pude preguntarle sobre la portada, esa imagen en la que sale con un hábito de monja y dijo que para ella era un paralelismo entre aquellas que son devotas a dios como ella es devota y ha dedicado su vida a la música, su representación de lo divino, lo perfecto, aunque últimamente esta intentando ser más gentil con ella misma y permitirse la imperfección.
Dice que hace poco leyó una frase que la marco que decía: “El artista sufre menos cuando crea para dios en lugar de para si mismo”, lo cual le resuena con sus ganas actuales de aprender a desear menos, menos perfección, menos tiempo, menos hacer cosas más allá de las que esta haciendo.
Dice que quiere aprender a cocinar, quiere leer, quiere ver el mundo, pero también quiere compartir la música en la que cree como lo esta haciendo en este momento y por ello quiere aprender a vivir ese presente sin fantaseas contantemente con todo lo demás.
A lo largo de LUX mezcla géneros, pero con el hilo conductor de que todo está musicalizado por la orquesta sinfónica de Londres. El álbum explora la espiritualidad desde la mística femenina y la transformación de la mano de Björk, Yharitza, Estrella Morente y el Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana entre otras.
Le pregunté que reconcilió con este lanzamiento, si se trató solo de una oda a lo divino o también de un exorcismo. Me dijo que para ella era la verdad. Su verdad.
La verdad que está viviendo hoy, aquí y ahora.
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Colaboración de Roberta Woodworth
Escritora y filósofa que explora los temas íntimos universales: esos pensamientos y sentimientos profundos que todos tenemos, pero que no siempre expresamos en voz alta. Como creadora de contenido y host de Libre&Loca, un podcast dedicado a la salud mental y al crecimiento personal, invita a sus oyentes a reflexionar sobre sus emociones y a cuestionar sus propias experiencias de una manera abierta y auténtica.

