En septiembre de 2023, Carlos Villagrán, el actor que interpretó a “Quico” en El Chavo del 8, apareció en un comercial de la campaña “Cruza Legal” promovida por la Embajada de Estados Unidos en México. El objetivo era desincentivar la migración ilegal. Pero lo que se buscaba como una advertencia útil terminó generando indignación: un personaje entrañable convertido en vocero de un mensaje político, en un momento donde la crisis migratoria tocaba cifras alarmantes y los gestos de insensibilidad no pasaban desapercibidos.

El comercial prohibido de Carlos Villagrán (Quico) contra los migrantes en Estados Unidos
El video, de apenas 42 segundos, mostraba a Villagrán caracterizado como Quico, jugando con un camión de juguete que simulaba transportar migrantes. En la escena, el camión volcaba y él decía: “La chusma de los coyotes siempre te deja tirado… ¡Lárgate, lárgate, lárgate que me desesperas! Y después, cruza legal a los Estados Unidos”. Aunque el mensaje final promovía el uso de la app CBP One para agendar cruces legales, lo que terminó resaltando fue el tono caricaturesco, el uso de un personaje infantil para hablar de tragedias humanas… y el lenguaje ofensivo.
El contexto no ayudaba
2023 fue un año crítico en la frontera México-Estados Unidos. Más de 1.6 millones de personas fueron detenidas por cruzar ilegalmente, muchas provenientes de Centroamérica, Venezuela o Cuba. La campaña “Cruza Legal” intentaba reducir los riesgos del cruce con “coyotes”, pero elegir a Quico como vocero fue un error estratégico que restó seriedad al tema.
Mientras miles de personas arriesgaban la vida en desiertos o camiones, un personaje de televisión de los años 70 hablaba de migración como si fuera un sketch.
Aunque el guion señalaba que Quico hablaba de los traficantes de personas, la frase “la chusma de los coyotes” terminó estigmatizando a todos los migrantes, especialmente por el contexto en el que la dijo y la forma burlona que usó. En México, la palabra “chusma” tiene una carga clasista que, en este caso, reforzó una visión negativa sobre los más vulnerables.

A sus 79 años, Villagrán ha seguido lucrando con el personaje, incluso después de su conflicto con Chespirito y la salida del programa en 1978. Pero esta vez, el personaje que antes simbolizaba diversión, torpeza y humor, fue usado para reforzar un discurso institucional estadounidense. Y eso fue demasiado.
Para muchos, esto contradecía los valores de comunidad, solidaridad y empatía que El Chavo del 8 representó en su momento. Usar esa nostalgia para justificar medidas restrictivas y procesos migratorios inalcanzables fue visto como una traición cultural.
Más que un buen gesto, fue un acto insensible
El comercial fue parte de una estrategia para promover la app CBP One, que permite agendar citas para entrar legalmente a Estados Unidos. Pero en países con desigualdad digital, sin acceso a internet o con citas saturadas, el mensaje se percibió como hipócrita y condescendiente.
No ayudó que Estados Unidos seguía aplicando políticas migratorias duras, ni que México vivía una crisis de derechos humanos con miles de migrantes varados en su territorio. El resultado fue una campaña que se sintió ajena, insensible y desatinada.
Aunque el comercial fue eliminado de varias plataformas tras las críticas, las imágenes siguen circulando como ejemplo de lo que no se debe hacer en campañas de comunicación institucional. Ni Villagrán ni la embajada ofrecieron disculpas públicas.
Para muchos, este episodio cerró con broche de oro la decadencia del personaje de Quico, transformado en un símbolo de nostalgia mal gestionada. Y en medio del resurgimiento de la figura de Chespirito por la nueva bioserie, el video sigue siendo una mancha difícil de ignorar.
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