Rubén Albarrán, el vocalista de Café Tacvba se hizo viral después de pedir que Spotify retirara toda la música de la banda de la plataforma por supuestamente ‘financiar la guerra’. Esto se suma a los artistas que a modo de activismo, han retirado su música de la plataforma por las mismas razones, sin embargo, para Rubén todo resultó ser diferente.
Albarrán aseguró que las regalías que la plataforma paga a los músicos son “de miseria”, que el uso de inteligencia artificial está afectando directamente a los creadores y que le resulta inaceptable que el CEO de Spotify, Daniel Ek, haya invertido de forma personal en empresas de tecnología militar como Helsing, relacionadas con el desarrollo de IA para conflictos armados. A esto se sumó su rechazo a la supuesta publicidad vinculada con ICE, la agencia migratoria de Estados Unidos. En sus palabras, no quería que la música de Café Tacvba contribuyera, aunque fuera de manera indirecta, a guerras, violencia o abusos de poder.
Rubén Albarrán y su ‘doble moral’: Según acusaciones, no le paga la pensión alimenticia a su hija
La postura fue fuerte, contundente y, como era de esperarse, polarizante. Spotify respondió diciendo que respeta la opinión del artista, pero negó que la empresa financie guerras, aclarando que la inversión de Ek es personal y que no existen anuncios activos relacionados con ICE. Aun así, el debate ya estaba servido: para muchos, Albarrán estaba usando su voz para incomodar al sistema; para otros, su discurso sonaba exagerado o incluso incongruente.

Pero no quedó ahí, el anuncio contra Spotify provocó que en redes sociales se reavivara un tema que llevaba tiempo existiendo, las acusaciones en su contra por presuntamente no cumplir con la pensión alimenticia de su hija Cosma. Desde finales de 2024, y con más fuerza durante 2025 y ahora en 2026, familiares de su expareja, Andrea Medina, sobrina de la actriz Ofelia Medina, han señalado públicamente que Rubén Albarrán no ha cumplido de manera adecuada con sus responsabilidades económicas y emocionales como padre.
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Ofelia Medina ha declarado en entrevistas que Rubén Albarrán no apoya a su hija como debería, lo que encendió aún más las críticas en redes. Para muchos usuarios, el problema no es sólo legal, sino moral: cuestionan cómo alguien que habla de ética, derechos humanos, ecologismo y justicia social puede, al mismo tiempo, estar envuelto en señalamientos tan delicados en su vida personal.
Comentarios como “primero paga la pensión” o “la ética empieza en casa” comenzaron a repetirse con fuerza, y ahí fue donde la narrativa de activismo se transformó en funa.
Rubén Albarrán, por su parte, ha negado las acusaciones. Desde 2024 ha asegurado que sí cumple con el pago de la pensión y que deposita el dinero en un juzgado en México, pero que existen complicaciones legales debido a que la madre de su hija reside en California, Estados Unidos. Incluso ha mostrado documentos para respaldar su versión, aunque esto no ha sido suficiente para frenar el juicio público ni la percepción de incongruencia que muchos señalan.
Para algunos, Rubén Albarrán sigue siendo un músico comprometido que usa su plataforma para cuestionar al poder; para otros, su discurso pierde fuerza cuando hay doble moral.

