Vivir mata y cada uno de los pasos que damos apunta a esa misma dirección final. Sí, pero eso no es justificación suficiente para hacer cosas que de antemano sabemos nos destruirán y procurarán el deterioro constante en este mundo que habitamos; con el cigarro y el alcohol resulta muy evidente, por supuesto, pero ¿qué pasa con todo aquello que no podemos notar facilmente y nos está carcomiendo desde dentro? Porque una cosa es ser la Amy Winehouse del equipo o el Pete Doherty de la familia, pero otra demasiado distinta es supuestamente cuidarse y, de hecho, estar guiando al desgaste silencioso de nuestras personas.

Puede que evitemos a toda costa los excesos en sustancias nocivas, que no consumamos nada ilícito o que no asistamos a fiestas para no perturbar nuestra tranquilidad. Sin embargo, hay pequeñas y diminutas cosas que solemos hacer a diario –sobre todo si ya tenemos un empleo fijo o la vida académica es el único y verdadero centro de lo que hacemos– y que nos llenan de negatividad, nos convierten en un ser insoportable, nos dañan físicamente o transmiten una errada impresión de quiénes somos en realidad.
“Algunas podrían entenderse incluso como actividades buenas o provechosas en el mundo que hoy vivimos, pero no es cierto. No es así”.

No, esto no es un ejercicio de optimistas ni un sermón paternalista; es un recuento de todas esas pequeñas e insignificantes cosas que también nos perjudican y que solemos omitir porque lucen tan cotidianas, tan inofensivas, que ni por asomo les pensaríamos como un mal hábito o un peligro en nuestras acciones.
¿Por dónde podríamos empezar?
–
Tomar snacks cuando no es necesario

Principalmente, aquello que nos hace mal es todo lo que se relaciona en gran medida con una mala alimentación. ¿Recuerdas esos minutos al día en que, aún sin tener hambre, no paras de masticar algo? Detente. Ahora no parece importante, pero pronto se puede convertir en problemas de metabolismo, ansiedad, glucosa, peso o estómago.
–
Pasar mucho tiempo en el sofá

Esto es demasiado obvio, ¿no es así? Implica poca actividad física y una restricción casi enferma de tu entorno, aunque ahora sólo parezca sana diversión en casa. Como si no hubiera un mundo más interesante allá afuera. Entonces, en el futuro el sedentarismo puede devenir en diabetes, atrofia muscular, poca creatividad, etcétera.
–
Comprar sin ton ni son

Ya sea porque lo encuentras divertido o relajante, pero no hay semana en que tengas artículos nuevos en tu hogar. Quizá te lo merezcas, eso nadie lo discute; pero si no ganas lo suficiente, seguro te verás en grandes deudas pronto. Si ése no es el problema, también te acostumbrarás a gastar en cosas transitorias cuando deberías estar invirtiendo en un auto, un viaje, una casa, un colegio, etcétera.
–
Comer muy rápido (y mal)

Amamos la pizza. O las hamburguesas, sodas, pasteles, pastas, woks o lo que más se te antoje en un Food Court. Pero vivir sólo de esa comida e ingerirlas como si no hubiera un mañana, puede parecer un sensual reto hoy, sólo que no es así. ¿Has pensado a dónde irán en unos años todas esas grasas, ácidos, carbohidratos y sales? ¿En cómo se siente tu estómago y tus arterias al recibir esos disparos de comida chatarra?
–
No dar continuidad

En un sentido más emocional, por ejemplo, podemos explorar también las consecuencias de estas pequeñas actitudes. No seguir adelante con tus propios retos, aceptar pequeñas derrotas o no cumplir con tus metas puede sonar un bache que debes atravesar no importa qué, pero en realidad tiene un efecto desgastante en lo que haces. Entonces no es tan fácil ni tan ligero para el corazón.
–
No liderar tus propias acciones

Es difícil, todos lo sabemos, pero ese esfuerzo por manejar el tren y no ser un pasajero más en los carros de atrás vale completamente la pena. Sin embargo, conformarse con siempre ser un seguidor de instrucciones en vez de ponerlas tú mismo, no es lo más sano. Quizá lo más seguro, pero jamás lo mejor. Sobre todo si hablamos de autoestima.
–
Competir contra el sueño

Renunciar a tus horas de sueño para ser “mejor” en el trabajo o para “demostrar” que tienes mayores cosas por las cuales preocuparte, no dan a entender nada mas que tu falta de talento al afrontar la vida. No hagas eso, no sabes lo mucho que afecta el no dormir entre seis u ocho horas diarias. Para empezar, tu entendimiento se atrofia paulatinamente.
“Una cosa es ser la Amy Winehouse del equipo o el Pete Doherty de la familia, pero otra demasiado distinta es supuestamente cuidarse y, de hecho, estar ayudando al imperfecto en nosotros mismos”.
–
Estar en lo correcto siempre

Buscar la perfección se ha hecho un ardid insoportable de la época. Nadie acepta que se equivoca y todos buscamos hasta el cansancio demostrar que los errores no caben en nuestra persona. Nada más dañino para nuestra salud mental cuando nos enfrentemos a algo que no podemos solucionar en verdad.
–
Abarcar más de la cuenta (o intentarlo)

Un punto cercano a lo anteriormente descrito es pensar que puedes resolver más de lo que en verdad manejas. No te compliques pensando este tipo de cosas, puedes causarte a largo plazo un problema serio de estabilidad emocional, estrés, ansiedad y depresión.
–
No apreciar los momentos exactos

Si dejas de lado la satisfacción de un simple sándwich al medio día, no puedes poner atención a una reunión de amigos por la noche o no aprovechas un momento de intimidad con alguien, sólo porque el trabajo, la escuela o el hogar requieren más de tu atención, algo anda mal. No pienses que esa aprehensión te acerca más al compromiso o te hace lucir mejor; no es otra cosa más que una demostración de cómo arruinas tu vida. A futuro esto traerá malas relaciones y problemas de estrés.
–
Olvidar un respiro

De manera literal y metafórica. Si eres de esas personas que corre de arriba abajo y nunca hace una pausa para repensar lo que hace o para relajarse aunque sea un segundo, dolores de cabeza o problemas de inquietud llegarán antes de lo previsto. Seguramente ni cuenta nos damos debido al rush en el que vivimos; no obstante, esta actividad neurótica tiene graves consecuencias para lo que vivimos.
–
Revisar tu correo a cada minuto

Puede parecer muy inofensivo ahora. Incluso podríamos pensarlo como una acción en extremo profesional o entregada a lo que hacemos, pero la realidad es otra. Así que relájate; nadie está muriendo ni necesita tu monitoreo constante. Sólo te estás fastidiando tu existencia a cada segundo y cargando de responsabilidades que o las relegas de una buena vez o nunca verás llegar tu descanso. Y créenos, lo necesitas.
Si después de leer esta lista descubriste que cumples con cinco o más hábitos de los marcados en esta lista, quiere decir que es hora de un cambio. Pueden verse muy normales en nuestro hacer diario, algunas podrían entenderse incluso como actividades buenas o provechosas en el mundo que hoy vivimos, pero no es cierto. No es así. Lee también estos 10 hábitos cotidianos que no sabías son peores que el cigarro,los 11 hábitos tóxicos que vuelven tu vida miserable y no te estás dando cuenta y mira este video de que podría suceder si te decides a dejar de fumar

