Si alguien me hubiera dicho tiempo atrás que pasaría el verano de 2016 con James Franco, no lo hubiera creído.
Apliqué para ser escritora en su Master Class en New York, desde ese momento hasta hoy mi vida se ha convertido en una serie de sucesos dignos de un reality show. Entré a un pequeño teatro, James Franco y su equipo de producción aguardaban en la oscuridad, arriba del escenario un foco colgante iluminaba una silla solitaria (cual interrogación de la CIA). Después de tomar asiento debía contestar una pregunta: ¿Si estuvieras en una situación apocalíptica a quién escogerías como aliado y qué cinco cosas llevarías? Escogí a Leonardo DiCaprio, ya que además de tener experiencia en situaciones extremas, la estadística dice que hay un 90 % de posibilidades que él se muera por salvarme a mí. James se rió… no lo podía creer. Llegó la noticia: ¡Lo había logrado! La Master Class comenzaba enseguida y así comencé la aventura de trabajar con un equipo de 12 escritores, cosa que ya pintaba difícil. Esto fue lo que aprendí este verano.
Trabajar en equipo es posible

A diferencia de otros ambientes de trabajo, aquí me di cuenta que personas con egos muy grandes, mucho talento y súper competitivos pueden trabajar juntos, beber juntos, sufrir juntos y al mismo tiempo desear que a tu compañero le vaya bien.
Haz más cosas que te den PÁNICO

Trabajando en publicidad tenía muy claro el tema de las presentaciones profesionales. No fue hasta que tuve que exponer mi idea de mi película “James Franco quiere unirse a los Illuminati” ,a James Franco y un grupo de 100 personas, en un idioma que no es el mío que sentí pánico. Cuando subí al escenario la lengua no se me movía, tuve que hacer un chiste y James se río e hizo preguntas. Me sentí llena de vida, de adrenalina, de orgullo y de todo. Y es a lo que voy con el pánico, si hablar en público te da miedo, intenta ponerte en situaciones en las que lo puedas hacer ante alguien te intimida, respetas y admiras. ¡Es alucinante!
Dormir es para perdedores

Cuando estás haciendo lo que te apasiona, dormir pasa a segundo plano; entras en un vortex donde se pierde el tiempo y el espacio. Hubo un lapso de 48 horas en el que tuve que reescribir mi guión, salir actuando de groupie con James Franco de 5am a 4pm, seguido por lectura de mesa y revisión a las 7pm. Entre nosotros nos alentábamos constantemente. La verdad, lo disfruté muchísimo.
Las oportunidades no se recuperan

Tuvimos una tarea que por falta de tiempo no entregamos con la calidad esperada, James dijo que era una “Fucking telenovela”. Mi equipo y yo volvimos a hacer todo en tiempo récord pero James ni siquiera lo vio. Entonces me di cuenta que la oportunidad de hacer una impresión distinta se perdió y era difícil que volviera.
No quedarme callada

Una noche James destruyó mi guión, algunas cosas tenían sentido y otras no. Cuando la clase terminó no pude callar lo que sentía, me comí el miedo, me acerqué y hable con él. Tuvimos una conversación que llevó a James a actuar las palabras de mi guión, dándole vida a mi personaje… Independientemente de hacer mis cambios o no, se sintió hablar, lo que me llevó a uno de los mejores momentos de mi vida.
Pedir ayuda es necesario

No me gusta pedir ayuda, creía que “siempre puedo sola”, pero en este verano aprendí que la vida te da muchos golpes cuando quieres lograr algo importante y debí pedir ayuda para que leyeran mi guión, corregirlo o pedir asilo cuando me quede sin casa. pasarla mal por orgullo no vale la pena.
Cada línea tiene que empujar la historia hacia adelante

Aprendí que en un mundo en el que cada segundo es oro, no puedes perder tiempo escribiendo líneas que no mueven la trama. Últimamente lo aplico en mi vida y me pregunto ¿Qué es lo siguiente que puedo hacer para moverme hacia delante? Aunque sea sólo escribir una línea.
¡Haz las cosas ahora!

No esperes a fumar 10 porros, emborracharte y dormir para torturar a alguien. Haciendo una película de terror las metáforas existenciales que incluyen tortura tienen sentido. Alguien escribió una escena que decía: “La secuestran, la encierran en el closet, fuman marihuana, agarran la peda y se quedan dormidos en el sillón, a la mañana siguiente la sacan del closet y la torturaran….” James dijo: “¡No entiendo lo del closet! ¿Porqué si ya la tienen, se ponen a pachequear, tomar y dormir? ¿Por qué no la torturan ya? Eso es lo que haces con tu vida… ¿Fumar mota y esperar a que las cosas sucedan?. Ya tienen las herramientas, ahora úsenlas. El último día de clase James nos dijo “Ahora ya tienen las herramientas, ya pueden salir a la calle y hacer lo que quieran”… Esperemos que sí, James.
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Trabajar con alguien cuyo talento es innegable se convierte en un campo de oportunidades que a todos nos gustaría experimentar. Mariana Treviño nos compartió la experiencia de trabajar en conjunto con el poeta, productor, guionista y un excelente estudiante. Si quieres descubrir mas de sus talentos aquí te presentamos 20 cosa que no sabías de James Franco.
