Tenía tanto tiempo que no lloraba con una película de amor, una canción triste o recordando bonitos momentos que creía que iban a durar más.
Ahora estoy aquí, tirada en el sillón pensando una y otra vez qué fue lo que pasó, por qué de pronto te alejaste y preferiste ya no hablarme más.
Sí, mi cabeza me engaña y me dice que fui yo el problema, pero por más que le doy vueltas al asunto, no logro identificar mi error.
Quizá lo mejor habría sido callar lo que sentía, pero es que este juego de ser y no ser ya estaba durando mucho, mientras tú me asegurabas que sentías algo por mí, que realmente te gustaba y que querías intentarlo, pero cual canción del Chente quedé: “A todas diles que sí, pero no les digas cuándo”.
Yo me encontraba en un plan en el que no le abría mi corazón a nadie, sólo quería conocer gente, sin ningún compromiso por miedo a que me lastimaran otra vez, y entonces llegaste tú…
Empezamos a hablar diario, ese ‘buenos días’, el ‘buenas noches’, ‘qué tal tu día’, los planes que hicimos y los que quedaron pendientes. Lo peor es que de pronto suena mi celular y tengo la esperanza de que seas tú.
Mis amigos me dicen que fue lo mejor, que me hiciste un favor al irte porque no valías la pena, pero para mí sí y la mayor prueba fue que te dejé entrar en mi vida y compartir momentos que se han convertido en recuerdos.
En fin, esos meses fueron increíbles, y sí, lo extraño, pero bien dicen: ’Nada es para siempre’ y contigo una vez más pude comprobarlo.
Me hubiera gustado que fueras sincero desde el principio o que al menos me dijeras la razón por la que preferías distanciarte, hubiera dolido, pero al menos, no estaría intentando descifrar tu decisión.
Las cosas están hechas. Tú sigues tu vida como si nada, incluso casi podría asegurar que soy una completa desconocida, pero debes saber que para mí significaste un paso que no había dado: ‘volver a intentarlo, volver a creer en el amor’.
No justificaré que de la nada desapareciste, pero tampoco me mortificaré por ello. Hoy estoy triste, lo admito, pero pasará y no sé si me den ganas de volver a intentarlo, pero al menos el miedo se me quitó.
Ahora entiendo cuando dicen que los ‘casi algo’ duelen más. Conectamos de mil maneras y me enamoré. Tú te fuiste y obvio como ‘no éramos nada’, no hubo explicación, pero me rompiste el corazón.
Afortunadamente, tengo una playlist llena de canciones tristes, una libreta en blanco y el apapacho sincero de mis amigos para desahogarme y superar a ‘mi casi algo’.
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