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ESTILO DE-VIDA

Gracias por tu cuerno, por irte y por lo peor: Aprendí la lección y ahora soy mejor

Gracias por el dolor tan grande que me hiciste sentir, porque también de eso aprendí.

Has sido un bache muy grande en mi vida, me has provocado el dolor más intenso que he sentido jamás y me has hecho desconfiar hasta de mí misma. Se volvió un momento súper obscuro en mi historia, uno que jamás creí pasar. Mi mente luchaba todos los días por estar estable o al menos no caer al vacío y de golpe, como tú me dejaste. 

Mi familia y amigos fueron mi soporte, tomaron mi mano cuando más lo necesité pero no sé por qué mi cabeza seguía pensando en ti creyendo que te amaba tanto y no podría superar tu ausencia jamás. Me aferré, quería quedarme cerca de ti y seguir viendo tus ojos que ya no me miraban igual. Estaba convencida que podíamos recuperarnos, en realidad ahora no sé por qué pero en mi cabeza estaba un constante 'todos tenemos errores'.

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Tú insistías que me amabas, mi corazón te creía pero tus actitudes decían todo lo contrario. Me cegaba para no verlo. Toqué fondo, caí, me partiste en mil pedazos, lloré como nunca y no tenía energías para continuar. Me di mi tiempo para darme cuenta que ya no estarías en mi vida y sanar. 

Trabajé muy duro, día y noche por volver a sonreír. Quería verme con la luz que tenía antes de tu engaño, esa luz que tú apagaste a golpes y pisoteaste para intentar no prenderla más. Estaba convencida que era el momento de dejarte atrás. Para algunas personas me tardé mucho tiempo y ahora que lo pienso tal vez sí, pero de esa forma fue mi proceso de sanación. Luego de tanto dolor abrí los ojos, te quité la mirada y la puse en mí. ¿Cómo estaba? destrozada. Se notaba por dentro y por fuera. Mis actitudes, mi físico, mi llanto, mi corazón, mi alma... todo estaba destruido, como cuando pasa un tsunami por tierra y quita todo de su lugar dejando pedazos regados. Así me sentía: en pedazos.

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Quería sanar. Empecé a comer mejor, preocuparme por mi cuerpo y corazón, trataba de volver a usar la ropa que me gustaba y a verme en el espejo con amor. Fue un proceso súper duro, la prueba más densa que me ha tocado vivir. Me llenaba de alegría voltear a mis lados y seguir viendo a mi familia y amigos sosteniéndome. Desde el inicio estuvieron ahí y jamás me soltaron ni un segundo. 

Sabían lo mal que estaba pero juntos, con todo su amor, logré poco a poco volver a sonreír. 

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Ahora estoy recuperada, sonrío más que nunca y me siento poderosa. Has quedado atrás y no, no vengo a reclamarte nada sino todo lo contrario. Vengo a agradecerte. Gracias por ponerme el cuerno, gracias por engañarme, gracias por tirarme al lugar más obscuro y pisotearme con todas tus fuerzas. Gracias por romperme en mil pedazos y mostrarme la más cruda de tus indiferencias. Gracias por ponerte en mi contra e ignorar mis sentimientos. Porque aprendí. Aprendí mucho sobre mi corazón, sobre la vida, sobre el amor y cómo sanar mi mente y cuerpo. Fue duro, siempre lo diré, pero ahora estoy mucho mejor. Claro que sigo creyendo en el amor y estoy segura que alguien vendrá a complementar mi vida, pero ahora vigilaré con mucho más cuidado a quién le abro las puertas de mis sentimientos. 

No sé qué opinas sobre esto pero en realidad ya no me importa, lo único en lo que quiero enfocarme es en explorar todo lo que mi cuerpo puede hacer ahora sin ti. Sin que me duela tu rechazo o tus mentiras. 

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Gracias por el momento más obscuro de mi existencia hasta ahora, porque aprendí muchísimo de él y quizá en este momento no sepa muy bien qué es lo que quiero de un compañero de vida, pero estoy segura qué es lo que no quiero. 

No quiero a alguien como tú y lo entendí después del dolor que me provocaste, así que MUCHAS GRACIAS.

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