Desde la primera vez que te vi supe que eras “el indicado” y que estaba decidida a dejarlo y dar todo por ti, me veía contigo en un futuro compartiendo cada segundo de mi vida, en las alegrías, en las tristezas e incluso formando una familia.
Nuestra primera oportunidad no fue lo mejor, disfrutaba estar contigo siempre pero eso no fue suficiente; no fue falta de amor, la razón por la que decidimos separarnos, simplemente no sabíamos cómo enfrentar la situación, éramos muy jóvenes, queríamos comernos al mundo… pero el mundo nos estaba comiendo a nosotros.
Después de dejar lo más bonito que me pasó en la vida como lo era haber estado contigo, conforme fue pasando el tiempo me di cuenta que nada podía ocupar tu lugar. Estuve con muchas personas más tratando de sentir lo que sentí por ti pero ese amor nunca llegó.
Tampoco me arrepiento de ese tiempo en el que no estuvimos juntos, pues en esos años llegaron mis dos hijos, mi razón de ser, otra clase de amor que es indescriptible; no fue tiempo perdido, fue de aprendizaje y sirvieron para darme cuenta de mis errores pero también de mis virtudes y de la persona que quería ser si volvía a estar contigo.
Siempre soñé con volver estar contigo…
El tiempo nos hizo más maduros, más inteligentes y más conscientes. Sabía que si íbamos a terminar juntos, sería porque el destino así lo quería, no porque fuera algo forzado, y hoy me doy cuenta, siempre nos pertenecimos pero teníamos que pasar por muchas circunstancias para estar juntos nuevamente y hacerlo bien.
Las segundas oportunidades no siempre son malas como todos dicen, y tú eres la más grande prueba. Y ahora, es algo tan de nosotros, tan mágico, tan especial; no pensamos echarlo a perder, ahora solo somos tú, yo, tus hijos y los míos, en una sola familia como alguna vez lo soñamos.
Cuando alguien es para ti, es para ti y ahora sé que tú siempre fuiste para mí y yo para ti, pero teníamos que estar lejos, ir por caminos separados para después encontrarnos y darnos cuenta de eso. Esta vez es para siempre porque así lo prometimos, eres mi historia de amor más bonita y solo quiero pasar todos mis días contigo.
Es increíble que después de casi 20 años de haber estado lejos, nos sigamos riendo como dos adolescentes, nos entendamos tan bien y nos conozcamos como las palmas de nuestras manos, seamos tan maduros pero a la vez seamos como niños; es como si el tiempo no hubiera pasado, se siente como la primera vez (e incluso mejor).
Contigo es como si el tiempo no hubiera pasado. La primera vez que nos dejamos ir no fue por falta de amor, sino todo lo contrario, esta vez no será así porque nos dimos cuenta que al final, nuestros destino quizá no era crecer juntos pero sí terminar juntos.

