Hay noches que empiezan como cualquier otra y terminan recordándonos todo lo que amamos de México. Esta vez, bastó con reunirnos, mirar hacia arriba y dejarnos sorprender por una experiencia que convirtió el cielo de la CDMX en una celebración de nuestra creatividad, nuestras tradiciones y, sobre todo, del orgullo de ser mexicanos.
Una de las cosas más increíbles de ser mexicanos es que sabemos transformar lo cotidiano en algo muy especial.
Este fin de semana vivimos justamente uno de esos momentos cuando nuestra noche terminó con una coreografía de drones que iluminó el cielo con figuras inspiradas en México y en todo aquello que nos hace sentir orgullosos de nuestro origen.
La experiencia fue creada por Tequila Patrón como parte de Es un lujo ser mexicano, una plataforma que propone mirar el lujo desde un lugar mucho más cercano a nosotros… y no solamente como algo material, sino como esa capacidad mexicana que tenemos de crear cosas extraordinarias.

Tequila Patrón Cristalino se convirtió en parte de una celebración en la que el verdadero protagonista terminó siendo ese sentimiento colectivo de reconocer algunos de nuestros símbolos y recordar lo afortunados que somos de pertenecer a esta cultura.
Con distintas formaciones, los drones fueron construyendo una narrativa visual alrededor del orgullo mexicano, pensada para que pudiera observarse, fotografiarse y compartirse desde diferentes puntos de la ciudad.

Y es que cuando pensamos en lujo probablemente imaginamos algo exclusivo o difícil de alcanzar, pero esa noche nos dejó pensando que algunas de las cosas más valiosas que tenemos han estado frente a nosotros todo este tiempo.
El lujo también puede estar en sentarnos alrededor de una mesa con las personas que queremos o en una receta que ha pasado de generación en generación.
Más allá de una bebida, detrás del tequila existe una tradición profundamente vinculada con nuestro país y con una manera muy nuestra de hacer las cosas: con tiempo, cuidado y atención a cada detalle.

Lo que más nos gustó del plan es que no necesitábamos una gran excusa para celebrar México.
Simplemente recordar que el lujo también está en nuestra gente, nuestra creatividad, nuestra manera de hacer las cosas y todas esas pequeñas tradiciones que, aunque formen parte de nuestra vida cotidiana, difícilmente encontraríamos en otro lugar.
