Ver a Elton John caminar sobre el escenario, con sus característicos lentes de colores y su cabellera rubia, es tan normal como verle vestido de pato, de jugador de baseball o con sus sacos repletos de lentejuelas. El cantante, con un aire divertido y bonachón, se caracteriza por tener cierta complexión robusta, misma que lo ha caracterizado y convertido en un ícono único en el ámbito musical. Es fácil reconocerlo con su gracia al montarse al escenario y él se divierte evidenciándola.
No obstante, no siempre fue así. Durante los años ochenta, el cantante de “Candle in the Wind” sufría de un trastorno alimenticio del que no lograba recuperarse y que compartía con una mujer a la que consideraba una de sus mejores amigas: Diana de Gales. Ambos sufrían de bulimia. De hecho, ese era un tema frecuente en sus conversaciones ya que los dos sentían la presión mediática y, en el caso de “Lady Di”, protocolaria, que les obligaba a mejorar su apariencia física. En los noventa, ambos decidieron ponerle fin a su enfermedad y con ayuda médica y psicológica.

Se dice que Lady Di no lo consiguió, al menos no del todo, mientras que John logró deshacerse por completo del mal que le aquejaba internándose en una clínica en Chicago. Casi treinta años han pasado después de que el músico pidió ayuda y se vio envuelto en una crisis que le dejaría daños físicos y mentales. No obstante, su depresión fue luego de haber llegado al hospital, ya que lo primero que escuchó de los médicos fue que tenía que subir de peso, de manera que fue sometido a dietas rigurosas en las que no debía comer cantidades exorbitantes de golosinas, sino balancear sus alimentos.
Se piensa que las dietas para subir de peso no son más que un aumento en carbohidratos y calorías, pero la realidad es que se requiere de un incremento bien pensado y balanceado con el fin de que el cuerpo no se llene de grasa ni de azucares no deseados, sino de alimentos con nutrientes y energía saludable, por ello las dietas deben ser muy bien cuidadas y hechas de manera personalizada y siguiendo de cerca cada organismo.

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Dieta hipercalórica
La debes dividir en lapsos de media a dos horas, es decir, todo el día debes estar comiendo. Está partida en los diferentes momentos del día en el que se consumen alimentos con normalidad. A partir de la hora del desayuno se empiezan a contar los aperitivos para que la comida llegue sin necesidad de forzarla; lo mismo que la cena y el resto de las comidas. La finalidad de esta dieta es consumir de 3 mil a 3 mil 500 calorías al día.
Desayuno:
Dos rebanadas de pan tostado con mermelada
Un huevo revuelto con dos rebanadas de pan de caja
Una taza de café
Almuerzo:
50 g de avena con media manzana y 30 g de miel
Comida:
Caldo de pollo o sopa de pasta con trozos de pollo
Agua de sabor
Una papa horneada o un embutido como salchichas
Una cucharada de puré de papas o frijoles
Verduras mixtas
Colación:
Una taza de helado
Cena:
Verduras variadas, de preferencia que sean suaves como zanahorias y chayotes
Frutas acompañadas con miel como manzana o pera
Pasas o arándanos

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Dieta vegetariana
Una dieta de este tipo es sana, pero al no haber proteínas como las de la carne, es esencial que se suplan por otros alimentos como tortillas o que las porciones sean más grandes, enriquecedoras o variadas. Recuerda comer con la mayor frecuencia posible a la misma hora o al menos en horarios similares.
Desayuno:
Una taza de yogur con trozos de mango y granola al gusto
Un huevo ranchero con una tortilla de maíz
Salsa pico de gallo
Una pieza de pan dulce
Un café o jugo
Almuerzo:
Una taza de té helado
Una barra de granola
Comida:
Un plato de crema de alguna verdura
Un plato de arroz
2 tortillas de maíz
Una papa al horno con crema y queso al gusto
Opcional: Ensalada de hojas verdes con vinagreta y algún complemento como aguacate o jitomates cherry
Una rebanada de flan napolitano
Colación:
Un vaso de malteada
Galletas saladas con queso crema, si son dulces, es conveniente comer menos
Cena:
Pizza vegetariana o ensalada de hojas verdes
Un plátano

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La rápida
Ésta consiste en ingerir más grasas naturales para que el cuerpo logre recuperar el peso perdido y con ello, mantener la talla ideal. Esta dieta busca que se recuperen calorías y carbohidratos de manera más natural, en lugar de consumir grasas saturadas, son naturales y los endulzantes no se quedarán en la sangre sino que se volverán energía.
Desayuno:
Leche con avena alguna fruta encima
Dos piezas de pan tostado con jamón o mermelada
Café endulzado con miel o azúcar
Una pieza de fruta
Almuerzo:
Un café endulzado
Sándwich de jamón y queso
Comida:
Pasta o arroz
Huevos revueltos o carne cocida
Ensalada aderezada, puede ser con mayonesa, aceite o algún otro aditamento
Colación:
Una taza de café endulzado
Dos piezas de pan con mermelada, cajeta o crema de cacahuate
Cena:
Sopa de verduras con limón
Té endulzado
Una pieza de pan

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La dieta de la papa
Las papas son ricas en carbohidratos, por lo que consumirlas de manera constante es ideal para subir de peso con facilidad. El detalle está en hacerlas de forma casera con muy poco aceite y escasa sal, además de comerlas con moderación. Es decir, se dividirá una papa de gran tamaño a lo largo del día, mientras que una pequeña podría ser consumida en un solo tiempo. Trata de medir el consumo de los tubérculos.
Desayuno:
Café con leche
Dos piezas pan con margarina y mermelada o miel
Almuerzo:
Yogur de sabor con fruta
Comida:
Papa a tu gusto
Crema de verduras
Ensalada con granos y semillas como ajonjolí, cacahuates, linaza o avena
Colación:
Papas fritas
Cena:
Ensalada o una pieza de pescado o pollo acompañado de papas
Una taza de té endulzado

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Cualquiera de estas dietas sirve para subir de peso, pero no es necesario seguirlas al pie de la letra. Pueden variar algunos alimentos, aunque lo mejor siempre será acudir al nutriólogo y que éste, con una valoración previa, pueda emitir un juicio correcto y adecuado a cada cuerpo. Esto también debe ser complementado con ejercicio y responsabilidad, es decir, con la intención de seguirla como debe ser sin darle descanso. La duración de la dieta debe determinarla el doctor según lo que requiera el paciente, puesto que si llega a haber un excedente o una falta, podría resultar peligroso.
Consultar un nutriólogo o al menos un médico general es la solución a todo inconveniente en cuanto a peso se refiere, ya que llevar una dieta es tan peligroso como automedicarse, debido a la mala combinación de productos y sustancias.
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¿Sabes qué debes comer por las mañanas si quieres bajar de peso? Tal vez has estado consumiendo lo equivocado también a la hora de la cena.
