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Home Estilo de Vida Comida

El hongo más extraño de México es azul, sangra y podría tener propiedades anticancerígenas

Irinea Funes by Irinea Funes
julio 26, 2026
in Comida, Viajes
Hongo azul lactarius indigo cortado mostrando látex azul índigo en bosque de pino de méxico durante temporada de lluvias

El hongo azul de México, conocido científicamente como Lactarius indigo, es una de las especies fúngicas más llamativas del planeta: su cuerpo es azul índigo intenso de sombrero a pie, y al cortarlo libera un látex del mismo color que vira lentamente al verde por efecto del pigmento azuleno, un compuesto completamente inocuo. Crece entre julio y octubre en bosques de pino y encino de al menos 13 estados mexicanos, desde Oaxaca hasta Michoacán y Veracruz. No es una rareza decorativa: es comestible, tiene arraigo cultural en comunidades nahuas y su química está siendo estudiada por investigadores mexicanos con resultados que sorprenden.

Por qué cambia de color y qué pasa cuando lo cortas

El sombrero del Lactarius indigo mide entre 4 y 15 cm de diámetro y, en ejemplares jóvenes, es de un azul índigo tan saturado que parece artificial. Con la edad palidece hacia grises y beiges, pero el truco viene al corte: el hongo produce un látex —una especie de leche interna— también azul índigo que, al exponerse al aire, cambia gradualmente a verde. El responsable es el azuleno, un compuesto orgánico único en esta especie que no representa ningún riesgo para el ser humano.

Este cambio de color no es un mecanismo de defensa bien comprendido aún, pero sí es una de las razones por las que el hongo se identifica fácilmente en campo. La textura de su carne es crujiente, similar a la de una manzana, y su sabor es suave, lo que lo hace apto para asarlo, incorporarlo en sopas o consumirlo seco. En mercados campesinos de México, Guatemala y China aparece con regularidad durante la temporada alta. Las comunidades nahuas lo llaman Matlalitzle —referencia al azul de los moretones— y en Veracruz y Puebla se le conoce como quexque.

Lo que durante mucho tiempo se trató como una sola especie resultó ser más complejo. Análisis filogenéticos publicados en 2018 por Montoya et al., con respaldo del Instituto de Biología de la UNAM, identificaron al menos dos linajes evolutivos claramente diferenciados dentro de lo que se llamaba Lactarius indigo, con variaciones en color, tamaño de esporas y morfología. No es un hallazgo de última hora, pero sí cambia la forma en que entendemos su biodiversidad, y abre preguntas sobre cuántas otras especies fúngicas mexicanas aún esperan ser correctamente clasificadas. El hongo azul también tiene presencia en América del Norte y del Sur y en el este de Asia; no es exclusivo de México, aunque la biodiversidad fúngica mexicana es una de las más ricas y menos exploradas del continente.

Lo que la ciencia encontró en su química

Más allá de la estética, los extractos acuosos del Lactarius indigo han mostrado actividad antibacteriana en estudios de laboratorio contra cepas de E. coli, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus y Salmonella enterica, atribuida a compuestos sesquiterpénicos. El mismo hongo mostró actividad antiproliferativa contra células cancerosas MCF7 —un modelo de cáncer de mama— gracias a terpenoides y polifenoles presentes en sus extractos. Hay que ser claros: estos resultados son in vitro, estudios en laboratorio, no ensayos clínicos en humanos. No existe aún ningún tratamiento aprobado a partir de este hongo. Pero el potencial está documentado y sigue siendo objeto de investigación activa.

Su valor ecológico es igual de concreto. El hongo establece una simbiosis ectomicorrízica con las raíces de pinos y encinos: intercambia azúcares que obtiene del árbol por nitrógeno, fósforo y otros nutrientes del suelo que el árbol solo no podría absorber con tanta eficiencia. Esa alianza hace a los árboles más resistentes a patógenos y al estrés ambiental. Encontrar un Lactarius indigo en un bosque mexicano no es solo un hallazgo visual: es una señal de que ese ecosistema está funcionando bien.

  • Qué son los hongos ectomicorrízicos y para qué sirven

Irinea Funes

Irinea Funes

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