No. No fue para que pudieras hacerte en menos de tres minutos tus palomitas ni para que tus comidas dietéticas se calentaran en tan sólo uno, cuando Percy Spencer –un ingeniero estadounidense de poco reconocimiento– inventó el microondas, jamás pensó en sus protocolos iniciales que este uso sería el enfoque principal de su trabajo. Era 1945 y él estaba investigando cómo mejorar el funcionamiento del radar en la empresa Raytheon; su intención más clara era que este dispositivo midiera, entre otras cosas, distancias, altitudes, direcciones y velocidades a partir de energía eléctrica en pequeñas ondas electromagnéticas. Su perspectiva cambió cuando notó que la barra de chocolate en su bolsillo, tan cerca de los magnetrones, se derretía. Fascinado, acercó al generador una sartén con un huevo y unas palomitas de maíz; el resultado nos lo podemos imaginar… Y fue así como dio inicio a un proyecto alterno llamado Horno de microondas, el cual es capaz de calentar o cocinar algunos alimentos a partir de la exposición electromagnética de baja intensidad.

Gracias, Spencer. Si no hubiera sido por ti y los típicos accidentes o coincidencias de laboratorio, muchos niños de los noventa hubiéramos muerto de hambre, varios estudiantes hubiéramos perecido y otros tantos soñadores estaríamos mordiendo la pata de una silla al llegar a casa. La vida se nos ha simplificado tanto gracias al microondas, que fácilmente podemos tomar una taza por las mañanas, mezclar los siguientes ingredientes, programar el electrodoméstico por algunos segundos y sentarnos a llorar por la fortuna de tener avances como éste.

Toma tu tazón favorito y apunta estas compras para ir al súper, porque esto te puede salvar muchas, muchísimas veces.
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Cheesy Omelet
2 huevos, un poco de leche, sal, pimienta, todo bien revuelto, queso como topping, un minuto en el microondas y un platillo rápido, sencillo y delicioso.

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Huevos revueltos
Igual que el anterior, sólo que a la mitad del proceso, debes sacar la taza del aparato, revolverlos e ingresarlos nuevamente.

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Panqué de banana
Necesitas harina para hot cakes ya preparada, unas cuantas rodajas de banana y meter tu taza al micro por tres minutos. Recuerda que no necesitas demasiada mezcla, con un poco menos de la mitad del recipiente es suficiente.

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Pan francés
Sí. En una taza. Necesitas un huevo, leche, canela, azúcar, trocitos de pan de caja, mezclarlo todo muy bien y calentarlo por minuto y medio.

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Avena
Pero avena que sí sabe bien, porque la mezclarás con un poco de leche y mantequilla de maní. Una vez fuera y un poco fría, debes agregarle plátano, moras y zarzamoras.

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Tocino con jamón
Tan simple como meter estas dos carnes frías sobre un pan tostado con un poco de queso al microondas, es una solución muy viable para tu hambre. Sólo usa una tapa para microondas y no ensuciarás de grasa tu electrodoméstico.

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Chips
Ya sean de camote o de papa, puedes cortar láminas de estos tubérculos y deshidratarlos para una botana rápida y mil veces más sana (por no decir barata) que las bolsas industrializadas del mismo producto.

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Salmón
Sólo necesitas un trozo de salmón, un poco de sriracha sobre de éste y calentarlo por dos minutos. Ya afuera, añade naranjas, limón y hojas de alguna hierba para decorar.

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Mazorca cocida
Necesitas dos mazorcas con hoja, rociadas con un poco de agua, jugo de limón y sal. Programa cuatro minutos y disfrútalas al salir del microondas con mayonesa.

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Sí, quizás no sea un recetario enorme y complejo con el que puedas subsistir un mes entero, pero toma en cuenta esos días en que podrías comerte una bola de aluminio por la urgencia de tener algo en el estómago. Esto es el recurso final, aunque uno muy delicioso a decir verdad. Si esto no es lo tuyo, recuerda estas 10 recetas frías para comer en el trabajo y olvidarte del microondas y 7 recetas para comer lo mismo todos los días sin hartarte.
