El negocio de los influencers, como todo lo rentable en esta vida, se ha desvirtuado y ha generado intenciones profesionales en personas que quizá deberían pensar en otro tipo de negocio. En este caso, nos referimos a la publicidad gratuita a cambio de un beneficio y específicamente de un caso reciente en el que el restaurante Bacon Bar exhibe a influencers ‘A dónde jalamos’ por intercambio de reseña a cambio de comida gratis.
Cuando eres un medio reconocido o un influencer experto en temas de gastronomía, los mismos restaurantes, festivales o publirrelacionistas, te buscan para invitarte, probar y comunicarle a tu audiencia –usualmente masiva– tu opinión. Usualmente no sucede al contrario, sobre todo cuando no eres realmente popular y tu voz no llegará muy lejos.
Justamente, eso fue lo que sucedió con el grupo de influencers ‘A dónde jalamos’, cuatro chicos que tienen un canal de YouTube con 274 suscriptores desde hace un año, cuando empezó su proyecto, por lo que podríamos decir que no es un canal precisamente nuevo.

¿Qué sucedió?
Alejandro Carreño, uno de los fundadores del proyecto le escribió vía inbox al restaurante chilango Bacon Bar (con 4 mil 326 seguidores hasta el día de hoy) que deseaban visitarlo, pues hacen reseñas de ‘lugares cool de México’. El personal del restaurante le respondió a Alejandro que podrían ‘caer cuando quisieran’ adjuntando la dirección, horarios y menú.
A continuación, Alejandro comentó que son cuatro personas que se manejan por intercambios con la empresa, establecimiento o restaurante que visitan para nutrir su vlog. Bacon Bar aclaró después «disculpa, no regalamos producto ni hacemos intercambios de este tipo»; a lo que Alejandro contestó «Está bien, y atención, no es regalo de producto, tampoco nosotros regalamos nuestras reseñas, tienen que tener más tacto, boomers», junto con un par de emojis de aplausos y un cara con corazones.


El vlog no quedó conforme con la negativa…
En ese momento, la comunicación terminó, pero después de esto, Alejandro Carreño decidió publicar en Facebook que «la atención de Bacon Bar es mala al cliente y contestaciones sin lógica aparte groseros y prepotentes». A esta recomendación, Bacon Bar contestó de manera pública:
«Hola Alejandro, lamentamos no cumplir tus expectativas de ‘intercambio’ y por ese motivo escribas aquí, no sería justo para ninguno de los medios que han acudido a Bacon Bar y han pagado su consumo para probar y publicarlos en sus medios. Esperamos algún día te refieras a la comida, al lugar y no a una negativa de intercambios. Suerte con su vlog ‘A dónde jalamos’».

Modus operandi
A continuación, los usuarios en redes sociales exhibieron al grupo de ‘influencers’ en búsqueda de alimento, en los cuales comentan que estos intentaron aprovecharse de su papel como tal para obtener comida gratis, y que incluso no lo han hecho solamente con este restaurante.



Ante estos comentarios en las redes sociales, algunos medios gastronómicos, ya reconocidos, salieron a defender al restaurante.

Quizá todos los canales de YouTube comenzaron con cero suscriptores y a medida que sus contenidos mostraron calidad, fueron rentables. Y lo mismo sucedió con todos los restaurantes, locales y festivales, desde cero, y quizá, se vale no aceptar un intercambio, si consideran que su estrategia de publicidad no es a través de este tipo de deal… es enteramente respetable y una mala opinión no cambiará las cosas precisamente para el negocio. Además, hay que considerar que un comensal encubierto siempre tendrá una experiencia basada en la realidad, y obtendrá un reportaje fiel.
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