5 consejos para dejar ir a la persona que sólo te destruye

Jueves, 12 de octubre de 2017 14:47

|Cultura Colectiva

Si no sabes cómo desapegarte de las personas o cosas que te hacen daño, sigue los siguientes consejos.


¿Quién no ha sufrido o aún sufre inútilmente por estar enganchado a cosas o a personas que le quitan fuerzas y ganas de vivir? ¿Quién no se ha enredado alguna vez con pensamientos irracionales, creado falsas señales de seguridad, y ha descubierto luego lo inútil o lo peligroso de sus acciones? La estrategia fundamental que conduce al bienestar emocional consiste en descubrir lo que uno no necesita y sacudirse de ello. Aceptar lo que sobra, desvincularse y decir adiós con la sabiduría de quien ha comprendido lo que no le conviene.

Los apegos obnubilan y reducen la capacidad cognitiva, mientras que el desapego genera paz y ayuda a desatar los nudos emocionales que impiden pensar libremente. Apegarse es sufrir. Si la dependencia ha entrado a tu vida, ten seguro que el deseo nunca será suficiente para llenar tus expectativas, siempre querrás más y extrañarás tu fuente de apego cuando no esté presente; sin embargo, el placer que surge al inicio del apego siempre se transforma en dolor crónico.


 

Apegarse es matar la dignidad poco a poco, es perder el norte con la creencia de que vas por buen camino. Por esta razón, te compartimos las siguientes lecciones, según Walter Riso, para que recobres el sentido de tu vida y te alejes de todo aquello que te aprisiona.

 

 

1. Identifica cuáles son tus apegos


 

Independizarse psicológicamente significa prescindir del vínculo de apego y dejar de ser prisionero de lo que te ata. Es cuestión de abrazar la soledad y reducir los deseos insalubres que te dominan. A todas las personas dependientes, con sólo pensar en desapegarse se les hiela la sangre. Por ello, es necesario implementar estrategias, técnicas y convencimiento profundo que llegue de los huesos. Recuerda que quien está apegado a algo o alguien, ha perdido la brújula interior que lo guía. Así que puedes repetir como mantra este texto sagrado del budismo: 

“En verdad, uno mismo se destruye, es uno mismo quien se mancilla o ensucia. Es uno mismo quien evita el mal o quien se depura. La pureza y la impureza mental depende de uno, son personales y nadie puede purificar a otro”.

 


2. No asistas a lugares donde no te quieren o te hacen daño

 


Supongamos que no te invitaron a una reunión de personas a quienes conoces y aprecias. El rechazo social de la gente que consideras amiga duele, y es normal incomodarse; sin embargo, no necesitas rumiar durante semanas la cuestión y convertirlo en una tragedia griega personalizada. Elimina cualquier pensamiento obsesivo que te lleve a cuestionar el comportamiento de los otros. Mejor piensa que la razón es porque la vida no quiere que te rodees de personas falsas, por eso, mejor busca con quienes tengas más afinidad y se conviertan en amigos sinceros que merecen estar a tu lado.

 


3. Abstenerte es un sufrimiento útil que ayuda a desapegarte


 

Independizarse emocionalmente tiene un costo: lo que se conoce como abstinencia. Dejar de recibir la dosis diaria de nuestras adicciones preferidas descompensa el organismo y lo altera en el nivel sistémico. Hay dolor y desesperación. En las dependencias la curación es paradójica: sufrir para dejar de sufrir. Despertar ante el apego es derribar todos los puntos de referencia y caminar en el vacío: es estar solo por completo, para luego volver a nacer. No es fácil, pero tampoco es imposible. Para ser libre en lo emocional no hay que matar al amo, basta con quitarle el poder psicológico que tiene sobre ti al ser indiferente, alejarte de manera mental. Puedes repetir las veces que sea necesario: “No me importas, no te necesito”, hasta lograr una especie de paz.

 


4. Haz listas de cosas que se conviertan en tu forma de liberarte de ellas


 

Estos registros te permitirán adquirir fuerza interior para romper con el molde de la parsimonia conductual y ponerte a prueba. Para acabar con los apegos hay que sacar a flote las fortalezas personales. Por ejemplo, haz una lista de incapacidades imaginarias —escribe lo que no te animas a hacer porque dudas de tus capacidades—, una lista de dependencias irracionales —los nombres de las personas de las que dependes innecesariamente; ordénalos por grado de dificultad y comienza a actuar sin su ayuda para independizarte de ellos—, y una lista de sueños irrealizables —enumera aquello que te hubiera gustado hacer y que has postergado por una razón—. Sólo de esta manera podrás emprender aquello que dejaste pausado, a medias, o que no te atrevías a realizar.

 


5. Quítale poder a las necesidades irracionales 


 

Los apegos que nos molestan y amargan la vida no tienen por qué ser trascendentales o estrafalarios. La mayoría de las veces son problemas sencillos del día a día, pero hay que enfrentar, resolver o quitarles preponderancia. Recuerda que el apego se impone porque deseas o necesitas algo de lo cual no podrías prescindir o renunciar si realmente quisieras: en esto radica su poder. Inténtalo como un reto o un desafío: “Puedo estar sin ti”, repítete.


Estos y más consejos los puedes encontrar en el libro Desapegarse sin anestesia (Océano, 2017) de Walter Riso.



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REFERENCIAS:
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