9 cosas que aprendí después de perder la virginidad

Miércoles, 20 de diciembre de 2017 11:47

|Diana Garrido

La sexualidad es algo que no debería avergonzarnos. Sin embargo, eso —y otras cosas más— las aprendí después de perder la virginidad.



Mi primera vez no fue tan bella y chispeante como lo pintan en las películas; sin embargo, tampoco fue tan traumática y desastrosa como la de muchas mujeres. Simplemente pasó, no me causó malestares extremos y tampoco me hizo sentir placer. Al no haberme provocado ninguna reacción me sentí decaída porque creí que no era capaz de sentir nada. Las experiencias de mis amigas habían sido realmente diferentes a la mía, la mayoría se sentía culpable, apenada o arrepentida.


Dolor, angustia, miedo, escasa lubricación, un hombre muy vigoroso, un pene muy grande, cero consideración, fuerza u obligación... todo eso puede ser causa de una primera mala experiencia que nos convierta en mujeres inseguras.



Por desgracia, hay mucho más allá del dolor físico. Aventurarse a tener sexo sin informarse de qué se trata puede traer enfermedades, infecciones y, en especial, daños psicológicos. Desafortunadamente estamos educadas para ser nosotras las que se sientan mal al finalizar el acto sexual. ¡Pero no hay por qué hacerlo! La sexualidad es algo con lo que nosotras deberíamos sentirnos a gusto. Sin embargo, de inicio no estamos del todo conscientes porque no sabemos qué ocurre y parecemos un venado aprendiendo a caminar. Por ello, aunque sabía lo básico, no fue hasta que perdí mi virginidad que entendí tantas cosas...



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No sólo existe el condón


Hay otras formas de protegerse para no tener un embarazo no deseado y prevenir alguna enfermedad de transmisión sexual. Sin embargo, los condones son los más fáciles de adquirir por lo que puede ser la forma más rápida y segura de cuidarse. Otros métodos como las píldoras o los parches pueden ser usados, pero al mismo tiempo deben ser prescritos por un médico.



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No debo sentir culpa


Si decidí tener sexo con mi pareja, es porque siento algo por él o –simplemente– porque así lo deseaba. Las personas somos seres sexuales por naturaleza, además tener relaciones es divertido cuando aprendemos a disfrutarlas para encontrar el placer sin olvidarnos del bienestar de ambas partes.



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El porno no es real


Ni de chiste; la pornografía es una producción audiovisual en al que hay cámaras, luces y actores siguiendo un guión. La vida real resulta más complicada que eso, el sexo no es tan placentero la primera vez y tampoco duradero. No porque las actrices tengan cara de satisfacción de verdad están gozando el momento, tampoco los gritos son siempre reales e –incluso– los genitales a cuadro pueden ser prótesis.



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No debo callarme


No hay por qué adivinar qué es lo que quiere la pareja, basta con hacerle un par de preguntas. La primera vez suele ser dolorosa pero existen métodos para que no sea así: él puede cuestionar si está bien de una forma, si se debe mover de otra manera, si así te sientes cómoda y tú nunca debes dejar de decir lo que no te gusta.



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No siempre tendré orgasmos


Desafortunadamente... para tener un orgasmo hay que conocer nuestro cuerpo y saber qué y cómo nos gusta (desde la posición hasta la duración del coito). De igual forma, funciona guiar al chico en la manera en la que podemos llegar al clímax. También debemos saber que no siempre tendremos orgasmos y no se trata de algo anormal; de hecho, llegar al éxtasis la primera vez es muy complicado.



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Debo estar abierta a juegos previos


Siempre debe haber un calentamiento previo para que haya lubricación y excitación, así el cuerpo estará preparado para tener sexo y satisfacción en todos los sentidos. Los juegos anteriores al sexo ayudan a mantener la relajación.



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Debo pensar en la satisfacción de ambos


Puede que la primera vez haya sido extraña y que tu atención se haya desviado sólo hacia él, pero es realmente importante que todo durante el sexo sea consensuado. Cuando se es principiante hay que probar ciertas cosas y evitar otras hasta hallar lo que más satisfacción nos dé.



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La edad no es importante


Nadie debe juzgar la edad en la que decidimos perder la virginidad. No importa si es a los 17, 20 o 28. Si en ese momento nos sentimos estables emocional y físicamente, y con el deseo de tener relaciones, podemos tenerlas. No antes ni después. No pasa nada si nuestras amigas ya han tenido sexo o si el chico con el que estamos es un experto en la cama, basta con sentirnos bien con una misma para tomar esa decisión.



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No debe haber presión


Hay que aprender a distinguir cuando hay intimidación por parte de la pareja. Las amenazas, los malos tratos y las exigencias para presionarte a tener sexo no son sanas ni aceptables. Si en algún momento alguien te obliga –de cualquier forma– a tener relaciones, debes saber que eso es un delito sexual que tendría que ser denunciado y castigado.



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El 20 % de las mujeres en el mundo son forzadas a tener relaciones sexuales y ni siquiera se percatan de ello. A veces la presión social o la que ejerce la pareja sobre ellas puede ser la razón principal por la que algunas no saben que es su derecho poner límites y decir "no" a perder la virginidad si así lo desean.


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Éstos son los miedos a los que te enfrentas cuando tienes sexo por primera vez, pero no sólo tú eres vulnerable, también los chicos tienen dudas.


Diana Garrido

Diana Garrido


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