Los trends de TikTok de pronto duran muy poco, pero la tendencia de las ‘doll mom’ es más que solo un trend, se volvió más un estilo de vida para algunas mujeres. Y aunque a muchos les incomode, hay una realidad que esconde este tipo de contenido que no es solo ‘la tristeza de no ser mamá’.
En las últimas semanas, los videos de mujeres que se identifican como doll mom se han vuelto cada vez más virales en TikTok. Clips donde muestran rutinas de cuidado, paseos, outfits y hasta “momentos difíciles” con sus muñecos circulan a diario y generan reacciones extremas. Mientras algunas personas los ven con ternura o curiosidad, otras no han dudado en criticarlas, llamarlas “locas” o asumir que detrás de todo hay un problema psicológico grave.
La realidad de ser una ‘doll mom’ y por qué nos incomoda
Pero reducir todo el fenómeno de la doll mom a una carencia emocional o a “ganas frustradas de ser mamá” es quedarse en la superficie. La realidad es mucho más compleja. Sí, existen casos documentados donde algunas mujeres pueden desarrollar delirios o confundir el juego con la realidad, y esos escenarios requieren atención profesional. Sin embargo, esos no representan a todas las doll mom que hoy vemos en redes.
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Para muchas otras, lo que hacen tiene más que ver con una resignificación de los juegos de la infancia. Mujeres adultas que decidieron no soltar el imaginario con el que crecieron y que ahora lo integran a su vida cotidiana como una forma de expresión, rutina y hasta placer. Ser doll mom no siempre es creer que el muñeco es real, sino permitirte jugar, cuidar y crear una narrativa propia en un mundo que constantemente exige productividad, seriedad y adultez rígida.
@the_dolls_arent_real Sick day with twin 7 year olds and 2 year old. 🤒🤧 Reborn Doll Mom Life #reborndoll #thedollsarentreal #dollmom #siliconebaby #sickday ♬ original sound – thedollsarentreal
Además, el hecho de compartirlo en redes sociales cambia por completo el mensaje. Varias creadoras que se identifican como doll mom se volvieron influencers, monetizan su contenido y construyen comunidad alrededor de algo que les gusta. Y aunque eso incomode, no es muy distinto a cualquier otro influencer que sube videos de sus plantas, sus rutinas de limpieza, su colección de figuras o su día a día haciendo cosplay. La diferencia es que aquí el hobby toca un nervio social muy sensible: la maternidad.

Quizá lo que realmente incomoda del fenómeno doll mom no es el muñeco, sino ver a mujeres “jugando a la mamá” fuera del guion tradicional. Sin embarazo, sin hijos reales, sin cumplir con la expectativa social de por qué, cuándo y cómo maternar. Y en una cultura que sigue viendo la maternidad como algo sagrado, serio y exclusivo, cualquier desviación se castiga con burla.

