Desde hace varios años los vision boards se volvieron un ritual casi obliatorio de las girls y uno de nuestros momentos favoritos del año. Planear qué aventuras quieres vivir, de qué maneras quieres crecer y qué sentimientos quieres experimentar es super satisfactorio, pero hay un efecto psicológico que nos puede estar limitando.
TikTok, Pinterest e Instagram ya se llenaron de creadoras de contenido explicando cómo hacer vision boards “de la manera correcta”: que si el papel, que si las afirmaciones en presente, que si la visualización diaria, que si la energía. Hay tutoriales infinitos que prometen que, si lo haces bien, todo eso que pegues en tu tablero va a llegar sí o sí. Pero hay otros efectos que no vemos.
El efecto psicológico de los vision boards que nos está truncando nuestros sueños
Porque aunque hacer vision boards puede ser inspirador, también existe un efecto psicológico del que casi nadie habla. Muchas veces lo que ponemos en nuestros vision boards son versiones de vida que hoy se sienten lejanas como la estabilidad económica, una relación sana, viajes, calma. Y tener esas imágenes frente a nosotras todos los días puede convertirse, sin darnos cuenta, en un recordatorio constante de lo que aún no somos o todavía no tenemos.
Lee también: 4 recetas fáciles y seguras para incluir a tus mascotas en la cena de fin de año

En lugar de motivarnos, el tablero puede empezar a generar la sensación de distancia. Como si el mensaje interno fuera que lo que queremos no lo tenemos y no estamos ni cerca de tenerlo. Y cuando esa idea se repite una y otra vez, el cerebro la registra. No como una meta posible, sino como algo ajeno, casi inalcanzable. A la larga, eso puede provocar frustración, comparación y una sensación de estancamiento que va totalmente en contra de la intención original.
Lee también: ¡Feliz Friendsmas! Por qué cada vez más gente pasa Navidad con amigos y no con su familia

Esto no significa que hacer vision boards sea malo en automático. No es blanco o negro. Todo depende mucho de cómo los hagas y desde qué lugar emocional. No es lo mismo un tablero lleno de cosas que hoy te parecen imposibles, que uno construido desde procesos, sensaciones y pequeños avances reales. Tampoco es igual mirarlo desde la ilusión que desde la carencia.
Y sí, aunque suene muy etéreo, la energía y los efectos que ciertos estímulos tienen en nuestra mente son reales. Nuestro cerebro responde a los mensajes que se repiten, incluso cuando no los decimos en voz alta.
No hay una sola forma correcta de manifestar ni de planear el futuro. Si hacer vision boards te emociona, te calma y te ayuda a ordenar tus ideas, no tiene nada de malo seguir haciéndolos. Solo vale la pena preguntarte si tu tablero te inspira o si, en el fondo, te recuerda todo lo que sientes que te falta. A veces, ajustar la intención es más poderoso que cambiar el ritual.
