“La amistad es la manera de salir de la explotación actual”
Bifo
Más vale tener amigos que dinero, dice el conocido refrán; y no es erróneo. En las más grandes dificultades es la solidaridad propia de la amistad la que nos saca adelante. Con ella sentimos la confianza de ser vulnerables, ridículos u obscenos. Nada resulta más terapéutico que conversar con un buen amigo; pues el sentimiento de extrañeza, de ser ajenos a este mundo, se vence cuando somos capaces de identificarnos con alguien, de ver algo nuestro en otra persona, desde la simpleza del mismo gusto musical, hasta la trascendencia de una vocación de vida.

El amor fraternal, es un amor en el que no hay intereses personales o de algún deber, es la unión con todos los que nos rodean, surge de vernos como iguales, de la compasión —“sufrir juntos”, según sus raíces grecolatinas—, y de alegrarnos de los logros de otro como si fueran propios.
Este amor requiere de una grandeza de espíritu que no es común en una sociedad que nos impulsa a la competitividad e individualismo. Amar a quien necesitamos o a quien pertenece a nuestra familia no es un mérito extraordinario. Como menciona el Antiguo Testamento: amar al pobre, al extranjero, a la viuda, al huérfano y al mismo enemigo, es la más alta forma de amor; y esta idea se retomó en el Nuevo Testamento: “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Cuando el filósofo italiano Bifo relaciona el amor al otro con la liberación, no es algo descabellado. No es igual llegar a una oficina donde los amigos hacen ameno el trabajo, nos cuidamos y procuramos el bienestar de todos, que estar rodeado de desconocidos por quienes no se sienta ninguna empatía. Bifo nos recuerda que antes estaba claro contra quien había que luchar, el patrón. Ahora el poder no está en un lugar o una persona, el poder es una relación, nosotros colocamos en ventaja a grupos de poder al separarnos.

Después de los sismos que ocurrieron en el centro y sur del país, México vive una experiencia que —si bien ha sido trágica en su destrucción y el dolor que ha causado— nos deja una lección hermosa sobre amor fraternal, y del alcance de éste cuando moviliza a una nación entera que ha sido capaz de compadecerse y solidarizarse sin intereses personales de por medio. Una nación que lucha por la vida y el bienestar de otros como si fueran propios. Es una lección que no debe olvidarse, que debe ayudarnos a cambiar nuestra percepción del mundo. Somos una sola humanidad y no individuos aislados; el bien del otro es el mío también, en la fiesta, en la desgracia y —esperemos así siga— en lo cotidiano. Únicamente de esa manera encontraremos la liberación.

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La revista Psychological Science publicó cuatro pasos para ser feliz según la neurociencia, síguelos y comienza hoy mismo a aplicarlos en tu vida cotidiana. ¿Crees que requieres de la aceptación, una pareja perfecta, fama y fortuna para vivir plenamente? Piénsalo dos veces después de leer las cosas que no necesitas para ser feliz.
