Hoy, por la calle, me encontré con quien era mi crush en la Universidad y sin pensarlo mucho me regresé y le grité para que volteara hacia donde yo estaba. Díganme, ¿qué hubieran hecho ustedes, hermanas?
Me vio y de inmediato me reconoció, claro que sí, jeje. Después del clásico ‘hola, ¿cómo estás?, ¿cuánto tiempo?’, ‘¿qué haces?’ y ‘¿en qué trabajas?’, el protocolo básico de todos los que ahora nos vemos como adultos. Me preguntó si seguía fumando. ¿En serio? ¿Eso es lo que se te ocurre preguntarme?

Le dije que era un IQOS. Él como que no entendió muy bien a qué me refería y me decía que eso era un vapeador. No estoy aquí para explicarle a todo el mundo qué es, pero le expliqué, que no, que esto era diferente al vape, que NO usa líquidos, pero que sí usa tabaco real, y este a diferencia de los cigarros, calienta tabaco en lugar de quemarlo, por lo que no produce humo, es menos dañino comparado con los cigarros y genera menos olor.*

Fue raro ver que cambió su actitud y lo noté más sonriente. ¿O sea, por qué te interesa tanto lo que uso ahora, vato?
La oportunidad de un buen chismecito

La verdad es que he cambiado mucho desde la universidad. Antes quizá era algo penosa para preguntar, pero ahora la curiosidad es lo que me mueve y vi la oportunidad para regresar a mi casa con un buen chismecito y enterarme de una vez por todas de algo que en su momento me dejó confundida. Les cuento:
Resulta y acontece que mi crush y yo en la universidad siempre estábamos mandándonos indirectas muy directas. La verdad se notaba que le latía y que me latía y así estuvimos un rato hasta que, pues, ya en una fiesta, las cosas estaban más que puestas para que pasara. Pero pues no pasó. Después de platicar muy de cerca y bailar un rato, salimos a tomar algo de aire y prendí un cigarro. Aunque en la plática sentí que estábamos bastante conectados, se despidió de mí y se fue de la fiesta.
Nos volvimos a ver, pero la verdad ya no de la misma manera y no sé, se perdió ese encanto de gustarnos mucho mutuamente.
Te gustaba, me gustabas, ¿entonces qué pasó?

Hoy, ya a la distancia y al verlo de regreso, pues ya me solté y le dije directo: ‘¿Qué onda? Yo te gustaba y tú a mí. ¿Por qué no pasó nada en esa fiesta?’ Se hizo un poco del rogar y como que dudó, pero al final me contó. Me dijo que sí le gustaba mucho y él también pensó que en esa fiesta era la oportunidad para ser algo más, pero que se sentía incómodo al estar cerca de mí porque el olor a cigarro siempre le ha incomodado y le produce una sensación rara. Aunque trató de aguantarse al estar tan cerca o cuando salí a fumar, sentía que esta situación no iba a funcionar y decidió irse.
Cambié mucho desde la universidad

¡Ouch! Sí, en la universidad era esa persona que siempre estaba rodeada de humo. Mucho tiempo no fui consciente del olor y todo lo que lo rodeaba, hasta hace poco, cuando conocí amigos que se atrevieron a decirme que se sentían incómodos, o incluso darme cuenta de que siempre me perdía momentos de fiesta por salirme a fumar. Regresé con una nueva perspectiva de ello.
Regresé con una mejor perspectiva
Todo cobró sentido, fue bueno saber el porqué y también saber que no soy esa misma persona. Elegí una alternativa libre de humo que es IQOS, y si bien sé que no está libre de riesgos, tomé una decisión consciente e informada al investigar que es un producto de riesgo reducido. Recuerda que IQOS no es libre de riesgo ya que entrega nicotina, que es adictiva y es exclusivo para mayores de edad.
Nos despedimos y fue un cierre chido para algo que siempre me había preguntado.
Moraleja: hablen vatos, no leemos mentes, jejeje.

*IQOS no es un producto libre de riesgo, ya que entrega nicotina que es adictiva.

