Es sumamente común que las mujeres al mirarse al espejo, den vueltas y miren detenidamente su cintura para después decir, con hostilidad, que se ven gordas. No es casualidad que la mayoría de las chicas tengan este comportamiento y lo hagan más veces de lo que se cree o de lo que parece; tanto que se ha llegado a normalizar, es decir, no se ve como un comportamiento extraño el desprecio que tienen muchas mujeres hacia su cuerpo. Este rechazo lleva por nombre Fat Talk y el 93 por ciento de la población femenina lo padece.
Se trata de un problema de ansiedad que ha estado presente por años gracias a los estereotipos e imágenes que se han vendido en la industria: el mundo del modelaje, medios de comunicación, publicidad, etcétera, transmitiendo la imagen de la mujer “perfecta” o del cuerpo “perfecto” según sus normas y requisitos, al grado de conseguir que la mujer real se sienta inferior a lo que ve, o que desee con fuerza aquello que le han transmitido a la mente.

La psicóloga Renee Engeln-Maddox de la Northwestern University, dice que gran porcentaje de las mujeres que se quejan sobre su cuerpo son delgadas, sin embargo, dicen que están gordas porque así lo sienten. Se trata de un sentimiento que va y viene en diferentes contextos que puede aparecer en cualquier persona y no tiene nada que ver con su peso real.
La inseguridad es la culpable del sentimiento, tanto que las mujeres sienten miedo a la exposición de su cuerpo. De acuerdo con la experta, la preocupación surge cuando hay comparaciones, es decir, cuando una mujer mira un cuerpo que no es suyo, por ejemplo en la playa, revistas, televisión, etcétera. No es que hayan engordado o no, sino de que tienen una angustia emocional inmensa por sentirse inferiores a otras chicas.

La experta también menciona que las chicas no llevan a cabo tantas dietas como suelen decir, sólo hablan mucho sobre ellas.
Mimi Nichter, antropróloga, es la responsable de que este comportamiento lleve el nombre de Fat Talk que, en resumen, es una metáfora omnipresente que quiere decir que una se siente mal. La información anterior tuvo lugar en el libro Fat talk. What girls and their parents say about dieting (Harvard University Press), en el que analizaron la influencia de los medios de comunicación, amigos y familia, en los sentimientos que tienen las mujeres jóvenes sobre su cuerpo.

Llegaron a la conclusión de que el hablar de dietas con otras mujeres, ellas sueltan respuestas como “no seas tonta, no la necesitas porque así estás perfecta”, situación que ayuda a mejorar la autoestima de la chica que sacó el tema al aire.
Engeln-Maddox dice que las mujeres que afirman continuamente que se sienten bien consigo mismas y con su apariencia, son consideras como arrogantes por otras chicas, un trabajo fallido de solidaridad. Asimismo, la experta menciona que suelen ser señales de inseguridad.
La experta dice que es una conversación muy común, incluso el sentimiento de inseguridad al escuchar seguras a otras chicas también es normal. Las mujeres que más hablan sobre el tema son las que menos felices se sienten con su cuerpo y, aunque temporalmente se sientan mejor después de la charla, buscan la manera de adelgazar cueste lo que cueste. Así que sí, la situación es sumamente perjudicial.

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Londres, por el neurocientífico Michael Longo, publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences, el cerebro piensa que el cuerpo puede llegar a ser dos tercios más grande de lo que realmente es. Una gran explicación para entender más sobre la anorexia y desórdenes alimenticios basados en la distorsión de su propia imagen.

El estudio también descubrió que partes del cuerpo como el estómago o los muslos, son deformadas por las mujeres que padecen ansiedad por su imagen corporal. Michael Longo señala que el ser humano suele crear una representación precisa de su cuerpo a través de lo visual, pero aún es difícil escaparse del modelo mental que impone el cerebro. El humano tiende a alterar la percepción de su cuerpo, pero aumenta sobre las zonas más táctiles de éste.

Es importante que comprendas que se trata de una imagen mental cuando te miras al espejo, no tiene nada que ver con tu alimentación o con tu ropa, así que debes relajarte y si la idea sigue atormentándote es necesario que busques la ayuda de un experto, así recibirás la terapia que mejor vaya contigo antes de que tu ansiedad se agrave.
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