Desde ya hace un buen rato que hacemos Home Office, entonces todo era por línea, incluso las juntas mensuales. Y no vamos a mentir, a pesar de esforzarnos por hacerlas más interactivas, terminaban aburriendo a todos.
Entonces concluimos que era momento de cambiar las cosas y que nuestros colaboradores se sintieran más a gusto y por qué no, vernos de vez en cuando. Porque seamos sinceros, aunque amamos trabajar desde casa, reunirnos de manera presencial le da otro plus a la chamba.
Después de buscar un lugar que se adaptara a nuestras necesidades y todos pudieran terminar sus pendientes sin ningún problema, nos encontramos con HUB 700, un espacio ubicado cerca del World Trade Center (para que nadie se pierda), con muy buena señal de Internet, tecnología de otro nivel y cafecito bien rico.

La experiencia de Tribu en HUB 700
Desde que llegamos, todo se sintió distinto. El lugar tiene esa vibra moderna pero cálida que te pone en modo creativo sin sentirte en una oficina tradicional. Las pantallas LED, el sonido, las luces, las salas de reunión… todo parecía sacado de un espacio pensado para que las ideas fluyan (y sí, funcionó).
El auditorio fue el punto de encuentro para todos: amplio, cómodo y con una acústica impecable. Hubo presentaciones, risas, y hasta uno que otro momento motivacional que realmente le llegó a todos en Tribu.
Y es que, cuando el entorno es bueno, la actitud cambia.
El café, las pausas y las buenas pláticas
Durante el break, la cafetería se convirtió en nuestro lugar favorito. Entre risas, anécdotas y el aroma a cafecito, nos dimos cuenta de que hacía falta volver a tener esos espacios para conectar más allá de las pantallas.
Hubo quienes aprovecharon para ponerse al día, otros sacaron ideas nuevas, y algunos simplemente disfrutaron del momento sin hablar de trabajo. Porque sí, hasta eso se vale.

Adiós estrés tecnológico
Otro punto a favor: aquí nada falla. La conexión fue estable todo el día, incluso los que se conectaron de manera virtual porque viven lejos o simplemente no pudieron asistir.
Las presentaciones se proyectaron super bien y no hubo necesidad de reiniciar nada ni improvisar cables. Todo fluyó tan bien que hasta los más escépticos terminaron admitiendo que hacía falta una junta así.
Así da gusto volver
Al final, todos coincidimos en lo mismo: fue una experiencia que obvio queremos repetir. HUB 700 nos recordó que vernos en persona también es parte del trabajo, que compartir el mismo espacio (aunque sea solo por un día) ayuda a reconectar con el equipo y a recargar energía.
Y sí, ya estamos planeando la siguiente. Porque cuando un espacio logra que una junta se sienta como una experiencia que inspira, en lugar de una obligación, sabes que diste con el lugar correcto.
Conoce AQUÍ más de HUB 700.
