Cada año existe algo que nos une a todas las familias mexicanas durante el regreso a clases y no solo nos referimos al estrés de pararse más temprano para ir a dejar a los peques a la escuela, sino que es ese momento de la noche en donde ya estamos preparados para dormir, cuando de pronto aparece nuestro retoño en la puerta y nos dice que se le olvidó la tarea, y esto puede ir desde hacer una maqueta, a tener que necesitar una impresora para casa y sacarle el texto que le pidieron.
En ese instante no nos queda de otra más que levantarnos de la cama y ayudarle, pero por fortuna la tecnología nos ha facilitado hacer varias cosas, por ejemplo investigar en internet la historia de personajes célebres, o buscar algunas imágenes e imprimirlas, cuando en otros tiempos era forzoso ir a la biblioteca a sacar los datos, o ir a la papelería a comprar una monografía de Martin Lutero, aunque en realidad le pidieron la de Martin Luther King.
¿Por qué las tareas, manualidades y proyectos siempre se recuerdan a las 11:00 PM?
La verdad es que uno de adulto se llega a preguntar ¿por qué a mi hija o hijo se le olvida la tarea si es su única responsabilidad?, pero existe una razón que podría responder esta pregunta, y es que olvidamos que su cerebro aún no está del todo desarrollado como el de nosotros y eso influye mucho.

La manera en que los peques de la casa enfrentan los diversos estímulos del mundo como ruidos, colores, pantallas, juegos y la tecnología misma, es muy diferente a como uno ya grande lo resuelve. Es por ello que una vez están más tranquilos a la hora de dormir, ven su mochila, y el recuerdo de que tenían una tarea pendiente les llega y pasa lo que mencionamos anteriormente.
Por eso, ahí nos tienen a las 11:30 de la noche buscando animales de granja, vocales, figuras geométricas en miniatura o tamaño carta para hacer alguna manualidad, y si ya van en un grado más avanzado, ahí los ves haciendo reportes, ensayos o presentaciones de 3 o 5 cuartillas. Cualquiera que sea el caso, la impresora en casa es la que termina por hacerles una salvada monumental.
La tendencia escolar en 2026 sigue pidiendo tareas en físico
Este ritual se repite prácticamente igual en miles de hogares durante el regreso a clases, y es ahí donde uno se da cuenta de que la impresora para casa dejó de ser ese aparato que está ahí olvidado, a veces hasta empolvado, a convertirse en nuestro aparato tecnológico favorito para entregar las tareas a tiempo.

Pero a ver, el verdadero valor de contar con un equipo eficiente en casa durante el regreso a clases no es solo imprimir una hoja o unas figuras, en realidad es la paz mental que provoca. Evitar la caminata nocturna buscando un cibercentro abierto o la fila kilométrica en la papelería a las 7:00 AM antes de que toque el timbre de la escuela es una victoria invaluable.
Además, la educación actual sigue combinando lo digital con lo físico. Los niños investigan en internet, ven videos, consultan plataformas y hacen tareas en línea, pero muchas veces terminan entregando un trabajo impreso, pegando imágenes en un cuaderno para ilustrar o armando un proyecto manual.
Por lo que la lección que podemos llevarnos todos en estos tiempos del regreso a clases es que hay que estar preparados con las herramientas adecuadas en casa para evitar el pánico, el enojo y el estrés a las 11 de la noche, y que todo se resuma en una serie de comandos que no te llevan más de cinco minutos para que la tarea esté impresa y lista.
Al final, la tarea se imprime, la maqueta se termina y el estrés baja como por arte de magia. Luego viene el clásico “que sea la última vez”, aunque todos sabemos que tarde o temprano volverá a pasar. Y quizá por eso estas escenas ya forman parte del folclor del regreso a clases en México: noches de carrera contra el reloj, hojas tamaño carta sobre la mesa y esos héroes silenciosos que nadie presume en redes, pero que siempre aparecen justo cuando más se necesitan.
