La historia de Romeo y Julieta tiene su propia versión mexicana en un rinconcito de Yucatán. Se trata de la leyenda del cenote Zací, un hermoso lugar que escondería una maldición a causa de un amor prohibido.
Este cenote en Valladolid, es uno de los más grandes del estado, con un diámetro de 45 metros y hasta 100 metros de profundidad, pero también es uno de los sitios más visitados por las maravillosas tonalidades del agua, que van de azul a ligeramente verdosa.
Es un lugar lleno de magia, pero también con mucha historia, pues hace cientos de años, era una importante ciudad del antiguo imperio maya.
La leyenda del cenote Zací
En la antigua ciudad maya Zací, que significa “Gavilán Blanco”, vivían dos familias poderosas que siempre estaban en conflicto. En medio de esta rivalidad, surgió una historia de amor entre Hul-Kin, el hijo del cacique de una de las familias, y Sac-Nicte, la nieta de una poderosa hechicera de la otra familia.
Hul-Kin y Sac-Nicte se conocieron desde niños y, aunque al principio se odiaban, con el tiempo su relación se transformó en una profunda amistad y luego en un amor apasionado. Sin embargo, su amor debía mantenerse en secreto debido a la enemistad entre sus familias.
Un día, el cacique descubrió el romance y, enfurecido, decidió separar a los amantes enviando a Hul-Kin a un pueblo lejano para casarse con una princesa de otra región.

Sac-Nicte, devastada por la separación y embarazada, confesó su situación a su abuela, la hechicera.
La hechicera, decidida a ayudar a su nieta, realizó rituales y pidió a los dioses que trajeran de vuelta a Hul-Kin. Cada noche de luna llena, Sac-Nicte se bañaba en el cenote Zací, esperando el regreso de su amado. Sin embargo, Hul-Kin se olvidó de Sac-Nicte y se enamoró de su nueva prometida.
Desesperada, Sac-Nicte decidió terminar con su vida lanzándose al cenote. En ese preciso momento, Hul-Kin sufrió un fuerte dolor en el pecho y tuvo un atroz presentimiento que lo obligó a regresar a Zací para averiguar qué había ocurrido.
Al llegar, encontró a la hechicera llorando. Al enterarse de todo, Hul-Kin se arrojó al cenote para morir con su verdadero amor. La hechicera se acercó al borde de la bóveda y, tirando una flor blanca, gritó sollozando: “Sac-Nicte, ¡te he cumplido! Te he traído a Hul-Kin, y ¡estará contigo para siempre!”.
Finalmente, en un arranque de ira, la hechicera lanzó una maldición al cenote: “Cada año, cuando el manto verde del agua se tornara oscuro, el cenote cobraría una vida en sacrificio por ese gran amor prohibido”.

Con sus aguas cristalinas y su atmósfera mística, el cenote Zací, que ahora puedes visitar viajando en el Tren Maya, sigue siendo un lugar de fascinación y respeto.
Al llegar, no sólo te sumergirás en sus aguas, sino también en un pasado lleno de misterio y emoción, donde cada gota parece contar un fragmento de esta eterna leyenda.
