La mentoplastia se ha convertido en una de las principales cirugías estéticas entre hombres.
Las quijadas con ángulos bien definidos son probablemente el rasgo más sexy y varonil, de acuerdo con los estándares del último medio siglo.
Datos del Colegio de Profesionistas con Maestría en Cirugía Estética de México indican que la masculinización facial es tendencia, y marcar la mandíbula es una de las claves.
En el país hay una demanda de 923 mil cirugías estéticas al año y, de cada 10 pacientes, cuatro son hombres.
Detrás de este canon hay celebridades icónicas: desde John Travolta hasta Harry Styles, pasando por Brad Pitt y Ryan Gosling; pero también los filtros en redes; las cámaras frontales de los teléfono, y expertos creen que el incremento de videollamadas a partir de la pandemia detonaron un exceso de consciencia en la apariencia de las quijadas masculinas.

¿En qué consiste la mentoplastia?
Para definir la mandíbula en el quirófano hay varias técnicas. Por ejemplo, están las infiltraciones de ácido hialurónico y bótox que se puede reaplicar cada 6 a 8 meses.
El procedimiento más definitivo es la mentoplastia, una cirugía que consiste en mejorar, corregir o modificar el tamaño de la barbilla.
Los cirujanos suelen realizar un examen teniendo en consideración la relación tridimensional que existe en las distintas zonas del rostro para determinar qué tipo de corrección o modificación facial hay que realizar.
Dependiendo de las facciones que presente el paciente y de los resultados a conseguir, existen distintas técnicas en cirugía estética de mentón. En general, la mentoplastia suele ser de aumento de mentón o bien de reducción de mentón, siendo la de aumento la más común.
Las técnicas principales se pueden resumir en los siguientes puntos:
- Colocación de prótesis de material sintético en el mentón.
- Modificación de estructura ósea.
- La duración de ambas actuaciones suele estar comprendida entre una hora y una hora y media.

¿La clave de la felicidad?
Desde luego no hay cirugías ni cambios físicos que resuelvan la relación de alguien con su cuerpo.
Pero puede que practicarse procedimientos estéticos reconcilie a algunas personas con ciertas inseguridades corporales.
El acompañamiento psicológico también es un camino.
