A pesar de tener acceso a miles de artículos sobre zapatos, a veces la gente se pregunta por qué éstos siguen apareciendo diariamente y sin falta. La razón es simple: nos encantan los zapatos. Sólo pensar que en dos piezas relativamente pequeñas se basan outfits completos es motivo suficiente para dedicarle página tras página a estas prendas que no hacen más que traer alegría y comodidad a nuestras vidas.

Por supuesto que no podemos dejar de lado el hecho de que muchos tipos de calzado pueden contar por sí solos episodios de nuestra historia. En el caso de las botas, sin importar hacia dónde miremos, todas ellas nos hablan de un propósito en específico: protección. Diseñadas principalmente para realizar trabajos pesados o riesgosos, los distintos cortes tienen una función relacionada directamente con las labores de quienes las usaron desde sus orígenes. La gruesa piel con la que estaban fabricadas las primeras botas vaqueras eran la protección indiscutible contra las picaduras de serpientes en el desierto. Las de trabajo, popularizadas durante el siglo XIX, contaban con un casquillo de metal rígido en la punta del pie para proteger los dedos de posibles machucones o cualquier accidente de dimensiones industriales.

Hoy la cosa no es tan diferente, las botas siguen siendo protectoras definitivas tanto de los pies como de looks que sin ellas no serían nada. La presencia de unas botas siempre es bien valorada, sin embargo ¿qué pasa cuando sólo hay un par de botas marrones en el guardarropa? Casi nada, si es que sabes cómo combinarlas correctamente para que ese par único parezca todo un repertorio de calzado diferente.
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Busca el color perfecto para combinar tus botas. Considerando que los pantalones negros y los denim son prendas básicas, quizá quieras probar con tonos terrosos como el gris o verde para crear matices interesantes que incluso harán lucir tu calzado como un par completamente nuevo.

Intenta limpiarlas un día sí y otros tantos dejar que el clima haga lo suyo, probablemente esta opción no te parezca ni un poco atractiva, sin embargo, para los looks un poco más grunge éste puede ser un recurso excelente.

Para darle un giro completamente nuevo a tus botas también puedes intentar dejar de lado los pantalones skinny y usar unos que tengan el tubo más abierto para que éstas puedan esconderse dentro del pantalón.

No importa si son largas o cortas, combinarlas con un vestido siempre es en una excelente opción. Sobre todo en looks más otoñales, éste puede ser un recurso perfecto, y es que pocas cosas se ven mejor que unas botas pisando las hojas secas de los árboles.

Prueba siempre con los colores en tendencia, no importa cuán raras parezcan las combinaciones, siempre hay una prenda que se convierte en esa conexión mística entre todos los elementos de tu outfit. En los últimos meses el verde oliva se ha posicionado como el gran favorito de muchas personas, sin embargo, puedes comenzar a ver en el amarillo y el naranja tus nuevos candidatos.

Aunque corresponden a partes completamente distantes, las botas combinadas con sombreros son la combinación ganadora para crear un outfit entre bohemio y aventurero que a veces necesitas para sentirte mucho más relajada que otros días. Puedes completarlo con bufandas o joyería discreta.

Para convertir el total black en algo no tan monótono, deja a un lado tus zapatos negros y usa esas botas marrones. El look que lograrás con esto lucirá aun más rebelde que si hubieras optado por unos tenis o zapatos del mismo color que el resto de tu outfit.

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Sobran los motivos para continuar escribiendo sobre botas o cualquier otro tipo de calzado, ya sea por protección o por vanidad, estas piezas siempre han estado en nuestras vidas a pesar de que muchas veces su evidente protagonismo ha sido robado por otras prendas que en realidad sirven más como un complemento de aquello que llevamos en los pies.

