El collar de esmeraldas más famoso de Hollywood pasó unas horas en el cuello de Kim Kardashian. Durante su viaje a Roma por compromisos de su serie All’s Fair, su estilista Law Roach gestionó con la boutique de Bulgari el acceso a la pieza que Richard Burton le regaló a Elizabeth Taylor en los años 60. Kim lo describió como el mejor regalo de cumpleaños de su vida, y con una esmeralda colgante de 23.46 quilates en las manos, es difícil llevarle la contraria.
Una joya con historia de amor adentro
El collar no es solo caro: es uno de los objetos más cargados de romanticismo que produjo la era dorada de Hollywood. Richard Burton se lo regaló a Elizabeth Taylor durante su relación de los años sesenta, una de las más intensas y públicas que el cine ha dado. Se conocieron en el set de Cleopatra, se casaron dos veces y protagonizaron un romance que la prensa de la época no podía dejar de cubrir. Esta joya es, en cierta forma, un objeto material de todo eso.

La pieza está compuesta por 16 esmeraldas engastadas en platino y rodeadas de diamantes, pero el centro de atención es su colgante desmontable: una esmeralda individual de 23.46 quilates. Bulgari la conserva como parte de su archivo de piezas históricas, y no es frecuente que salga de ahí. El hecho de que Law Roach haya conseguido el acceso para una sesión fotográfica privada dice bastante de los contactos que mueve un estilista de su nivel. Si te interesa cómo la moda de lujo construye estas conexiones, la historia de Law Roach y su impacto en la industria lo explica mejor que cualquier alfombra roja.
Kim Kardashian y Elizabeth Taylor: dos épocas del mismo glamour
Kim contó que tuvo la oportunidad de hablar por teléfono con Elizabeth Taylor antes de su muerte en 2011, y que poco después visitó su casa y vio de cerca su colección de joyas. No es un dato menor convierte este momento en Roma en algo con historia personal, no solo en un flex de lujo.

Para Kim, Taylor no es solo una referencia estética. Ha hablado de ella como modelo de generosidad y de compromiso con causas sociales, y aseguró que quería arrancar este año con esa energía. Hay algo en esa declaración que funciona más allá del chisme de celebridades, la idea de que el glamour más duradero siempre tuvo sustancia detrás. Elizabeth Taylor lo sabía. Kim, al menos en este momento romano, parece querer aprenderlo.
El collar volvió a la boutique de Bulgari. Las fotos, en cambio, ya son de Kim. Y la historia de amor que tiene engastada adentro sigue siendo de Richard Burton y Elizabeth Taylor, que es exactamente como debe ser.
