
Cuando los expertos dicen que la ropa dice mucho más de lo parece o que puede hacerte cambiar en cuestión de segundos, es real. Pero no basta con jugar con los colores o con los estilos en las prendas. Para que la ropa tenga un contexto y un discurso, hay que cambiar, inclusive, la perspectiva con la que se mira la industria.

Rei Kawakubo es el fiel y vivo retrato de esta afirmación. Ella nació en 1942 y luego de pensar mucho qué carrera eligiría, decidió finalmente estudiar Filosofía en Kēio, pero su verdadera vocación estaba en una compañía textil donde empezó a trabajar poco después de graduarse, para hallar su camino definitivo: la moda. Así, trabajando en la industria, consiguió hacer algunas piezas, pero no eran cualquier prenda, estaban hechas con pensamiento crítico.

Gracias a sus estudios en filosofía, Rei puso en sus diseños algo más que un patrón y una talla en su marca Comme des Garçons. Hizo de la deconstrucción un elemento no sólo visual, sino conceptual: el tema central en su obra. En términos filosóficos, la deconstrucción habla de procesos y acumulaciones metafóricas que implican —de cierto modo— la división en la mente de alguna persona. Es decir, se trata de materializar el pensamiento y dividirlo para tener nuevas perspectivas.

Lo mismo hace con sus prendas, ya que las divide, las corta y las reduce a la nada para crear una nueva pieza con una idea mucho más profunda y certera. Es decir, para ella, debe verse detallado, sin forma, pero al mismo tiempo es imperante que cada una tenga sus propias características y sea única; que tenga pocos detalles y que sea completamente discursiva.

Con esto en mente, Kawakubo decidió romper con las reglas de la moda ochentera y junto a Yohji Yamamoto e Issey Miyake formó un grupo llamado “los tres magníficos”, debido a que transformaron la moda y el haute couture con colecciones e ideas avant-garde, así como piezas conceptuales, destructuradas, simetrías, asimetrías, líneas y pocos colores que iban en contra de la moda, pero, inminentemente, el movimiento anti-moda —como se le denominó— se volvió una tendencia.

Así nació o se popularizó el postmodernismo en la moda con sus propias reglas:

Las sesiones de fotos también eran irónicas y fuertes; tan es así, que podía poner a una modelo con un maravilloso atuendo de su creación y otra desnuda sólo para mostrar los preceptos de la posmodernidad de manera mucho más profunda e intensa. Gracias a eso, la historia de la mujer que renovó la moda se centró siempre en la filosofía.

Su modelo de trabajo ha sido copiado por otras estrellas de la moda como Margiela o Marc Jacobs, entre otros. La antimoda está ahí y su estilo es realmente sorprendente, pero poco estudiado y comprendido. Así que, con una idea poco valorada, el estilo de Kawakubo es realmente digno de atender. Ella, partiendo de la idea de deshacerse de los patrones ya impuestos propone nuevas y maravillosas ideas que forman parte de la inexistencia de la moda y el exceso de creatividad –comercializada–.
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