Willy Chavarría por fin se disculpó, pero muchos usuarios en redes sociales se quedaron preguntando: “ok, y la reparación, ¿pa’ cuándo?” Porque más allá de un comunicado bonito, el caso expuso —otra vez— cómo la moda puede convertir patrimonio vivo en producto sin crédito ni beneficio para sus dueños.
Willy Chavarría trató de reinterpretar el icónico huarache zapoteco de Villa Hidalgo Yalálag como ‘Oaxaca Slip-On’. Se diseñó fuera de Oaxaca, se fabricó en China y salió sin colaboración directa con la comunidad, ni siquiera mencionándolos. La polémica fue tan grande que el gobierno federal y el de Oaxaca lo señalaron como apropiación cultural. Y eso no es todo, sino que abrieron la puerta a acciones legales y pidieron reparación. Esto obviamente prendió las redes y obligó a responder al diseñador y a la marca

Estas fueron las disculpas de Willy Chavarría y Adidas
El diseñador, Willy Chavarría, reconoció que el modelo no se desarrolló en alianza “directa y significativa” con la comunidad oaxaqueña y ofreció una disculpa pública.
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“Lamento profundamente que el zapato haya sido apropiado en este diseño y no desarrollado en asociación directa y significativa con la comunidad oaxaqueña.”, escribió.
Y remató: “El nombre Oaxaca no es sólo una palabra: es cultura viva, su gente y su historia.” El mensaje salió el fin de semana (dom. 10 de agosto).

Por otro lado, Adidas retiró imágenes promocionales y se disculpó diciendo que
“reconoce y valora la riqueza cultural” de los pueblos indígenas de México.
Además, se comprometió a dialogar con Yalálag y a “reparar el daño”, según su comunicado del lunes 11 de agosto. Autoridades confirmaron que ya hay contacto para avanzar en compensación y colaboración.
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#NEWS: Willy Chavarria and Adidas apologize to the Oaxacan community for taking huarache design — fans say they only apologized because they were forced to pic.twitter.com/7TjdXkelRp
— 44vibe News (@44vibeTV) August 12, 2025
Y es que no se trata solo de “quién tuvo la culpa”, sino de cómo se corrige un proceso que dejó fuera a quienes sostienen el patrimonio. Las disculpas públicas son un primer paso, sí; lo que define el desenlace es lo que venga después: diálogo real con la comunidad de Yalálag, mecanismos de coautoría, créditos visibles, pagos justos y acuerdos por escrito que eviten repetir el error.
También es una oportunidad para que la moda —diseñadores, marcas y medios— establezca estándares claros. La admiración por una cultura se demuestra con procesos, no solo con intención. Reconocer el valor de los artesanos y convertirlos en socios, no en inspiración anónima, es la forma más concreta de respeto.

