El noviazgo perfecto no existe y pensar que sí es desde el inicio un error. Pero sé perfecto cómo debería sentirse ser una novia, el mínimo debería ser sentirse feliz y segura de en qué lugar se está en la relación. Y cuando una parte se cumple, pero la otra se cumple a medias, empezamos a dudar de qué está pasando en realidad.
Hace unos días recibimos la carta de una lectora que decidió escribirnos porque ya no sabía qué más hacer con lo que estaba sintiendo. Lleva casi dos años en una relación estable, con cariño, atención y momentos que, en teoría, deberían ser suficientes. Sin embargo, hay algo que nunca ha cambiado y que con el tiempo se ha vuelto imposible de ignorar: en público, su novio nunca la presenta oficialmente como su novia.
‘Soy su novia, pero me presenta como su amiga’: Carta para las que no nos quieren presentar en público
No sé en qué momento empecé a sentirme chiquita por algo que se supone que no debería importar tanto. Al principio lo justificaba… pensé que tal vez no le gustaban las etiquetas, que no era tan expresivo o que simplemente no lo veía necesario. Pero han pasado casi dos años y sigo siendo la misma incógnita cuando alguien pregunta quién soy para él.
Me toma la mano en público, me abraza, se queda conmigo. Y aunque no me esconde, pero tampoco me nombra. Y eso duele más de lo que quisiera aceptar. Porque cuando dice “ella es mi pareja” o solo dice mi nombre, siento que algo se queda a medias, como si no mereciera el lugar completo, como si todavía no fuera suficiente para ser su novia frente a los demás.

A veces me pregunto qué más tendría que hacer para que no le cueste tanto decirlo. Qué me falta. Qué no soy. Y sé que ese pensamiento no es sano, pero es inevitable cuando el mensaje se repite una y otra vez sin palabras claras. Empiezo a dudar de mí, de mi valor, de si estoy pidiendo demasiado por querer algo tan básico.
Me da miedo hablarlo con él porque no quiero parecer exagerada, ni insegura, ni esa novia que “hace drama por todo”. Pero también me duele seguir guardándolo. Me duele fingir que no pasa nada cuando por dentro siento que no termino de existir del todo en su mundo.
Lee también: Carta para esa amiga que ya no está en tu vida pero aún te alegra saber que está bien

No quiero que me presuman. No quiero discursos ni publicaciones. Solo quiero sentirme suficiente. Quiero saber que no soy una versión cómoda de su vida, sino alguien que puede nombrar sin miedo, sin dudas, sin medias tintas.
Y escribo esta carta porque tal vez no soy la única que se ha sentido así. Tal vez hay más como yo, esperando no ser solo queridas en privado, sino reconocidas con la misma claridad con la que amamos.
