Con princesa no quiero decir que me haya hecho dependiente de un hombre, sino que siempre me ha trato bien y me ha amado como jamás otro hombre podría hacerlo. Con princesa no quiero decir que me diera todo lo que quisiera al primer capricho, sino que me enseñó a ganarme las cosas con mis propios méritos y, sí, me consiente hasta la fecha, pero no sin antes darme una lección de vida. Mi padre siempre me ha cuidado y me ha protegido, ha respetado mis decisiones y mis ideales, me ha apoyado hasta en los pensamientos más locos y siempre me ha demostrado todo el amor que me tiene. ¿Por qué voy a aceptar menos de alguien más?

Mi papá me ha defendido del dolor y me ha enseñado a defenderme, ¿por qué tendría que aguantar que me lastimen? No sería mi culpa, lo sé, sin embargo, tendría el valor de retirarme si no me aman como estoy acostumbrada a que me amen.

No es egoísmo, sino que no es justo. Mi padre me ha enseñado que los verdaderos hombres no son más débiles por llorar, que los verdaderos hombres no ocultan sus sentimientos por hombría; que los verdaderos hombres no deben reprimir, que no detienen tus sueños, que no rompen tus ilusiones y no te lastiman. Que los verdaderos hombres no se siente intimidados, al contrario, se alegran por ti y te celebran, que disfrutan que ambos sean equipo y no competencia, que los verdadero hombres aman tu libertad tanto como a ti.

Por eso es que me trató como princesa, una que lucha y no se debilita, una que no se rinde ni que debe depender de alguien más, menos de un hombre. No podría permitir que llegara un hombre a decirme cómo debo hacer las cosas, o que no me apoye con mis metas, o que quiera cortarme las alas por las que tanto luché –y que mi papá me ayudó a levantar– e interrumpir mi vuelo. No sería justo para mi papá y mucho menos para mí.

Por eso es que no podría permitir que alguien me amara menos de lo que estoy acostumbrada a que me amen, porque entonces recibiría menos de los que estoy acostumbrada a dar y a recibir. Porque mi papá me enseñó a amar mucho, tanto como él ama, y no dejaría que alguien no me quiera tanto como yo lo haría.

Mi papá me enseñó a no conformarme con menos de lo que merezco y a ser yo quien construya los caminos de mi vida; no sería justo que yo dejara que venga alguien y rompa con todo: no sería justo para mi padre y menos para mí.
VER MÁS:
7 señales para saber que te ama en secreto.
50 cosas que hace un hombre que realmente te amará para siempre.

