¿Cuántas veces nos han dicho que nos cuidemos del típico vato rudo, el bad boy con chamarra de cuero y cara de pocos amigos? Seguro miles. Pero el verdadero terror de las citas modernas no viene de los hombres que avisan lo que son, sino de aquellos que se esconden detrás de la fachada más peligrosa del mercado: el “chico lindo”, tímido e inofensivo.
Sí, ese que parece que no rompe un plato, el que te escucha, el “bueno” que supuestamente nunca te haría daño. La nueva película de terror Obsession llegó para poner el dedo en la llaga y desmentir por completo este arquetipo que a muchas nos ha costado lágrimas en la vida real.
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La historia sigue a Bear (Michael Johnston), un joven súper incómodo y tímido que está locamente enamorado de su compañera de trabajo, Nikki (Inde Navarrete). Todo parece el inicio de una comedia romántica, hasta que Bear compra un sauce mágico que concede un solo deseo, desesperado por atención, pide que Nikki lo ame más que a nadie en el mundo y es ahí donde el sueño se convierte en la peor de las pesadillas.
La teoría de que el ‘chico bueno’ es el más peligroso y el que más podría hacerte daño acaba de ser confirmada por Obsession

En cuanto el deseo se cumple, Nikki es poseída por una fuerza sobrenatural que altera su mente, volviéndola espantosamente loca por él. Lo interesante del guion es que, visualmente, Nikki es la que ejerce la violencia física y protagoniza las escenas más perturbadoras, sin embargo, la película te deja en claro que el verdadero monstruo de la historia es Bear.
Aunque él no sabía que el deseo se cumpliría de forma tan oscura, una vez que ve que Nikki está perdiendo la cabeza y sufriendo, hace absolutamente nada para detenerlo, se aprovecha de la situación porque, en el fondo, su ego está feliz recibiendo el amor de una mujer que jamás se lo dio bajo su propio consentimiento.
El entorno de Bear lo ve como un chico dulce, pero pronto sus amigos empiezan a notar que algo anda muy mal y se preocupan de que se esté aprovechando del terrible estado mental de Nikki. y es aquí donde vemos la verdadera cara de la misoginia moderna.

Cuando Bear por fin entiende que debe buscar ayuda para revertir el hechizo, comete la peor atrocidad: no quiere deshacer el deseo por completo. El vato solo quiere que ella deje de ser “espeluznante”, pero sigue exigiendo que lo ame, quiere el beneficio del amor sin pasar por el filtro del consentimiento.
Este comportamiento refleja a la perfección la cultura de las citas actuales. Nos demuestra cómo el derecho masculino y la manipulación psicológica a menudo se disfrazan de romance. Bear es el vivo retrato de esos hombres que se sienten con el derecho de poseer el afecto de una mujer solo porque son “lindos” o “lindas personas”.
Obsession es una mirada incómoda, repugnante y súper cruda a lo que pasa cuando el deseo de que alguien te quiera se vuelve tóxico. Nos recuerda que la manipulación no siempre grita ni tiene tatuajes; a veces es callada y tímida, justo lo contrario a lo que imaginamos.
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