11 personas recuerdan el último momento antes de perder la conciencia en la borrachera

viernes, 14 de julio de 2017 6:37

|A Martinez

 

Mezclar drogas es un peligro muy grande, no sólo para la salud sino para la mente y la integridad de cada quien. Hemos hablado sobre el riesgo de consumir distintas bebidas en una noche, de mezclar alcohol con marihuana u otro tipo de estupefacientes. Irónicamente, lo que más odian las personas sobre esas noches desenfrenadas es olvidar partes o episodios completos después de la borrachera. El efecto que causan ciertas bebidas en el cerebro desequilibra la forma en la que éste percibe y procesa la información.

"¿Todos tienen blackouts, no?", hace la pregunta un artículo de The Guardian y la respuesta es: no. Sólo algunos sufren este tipo de bloqueos, ya que están relacionados tanto con el consumo como con la capacidad etílica del sistema de cada persona. A algunos les parece divertido, pero en muchos casos perder la memoria suele ser trágico. En algún punto puede ser un perfecto pretexto para decir "no recuerdo nada, entonces no debo arrepentirme de nada", pero también es posible exponerse a distintos tipos de peligro cuando los niveles de alcohol son elevados. 

Es importante no excederse al consumir alcohol o drogas... pero, como muchas otras situaciones, esto no lo entendemos hasta que nos sucede a nosotros. Las siguientes experiencias son el reflejo de qué tan trágico, triste o hilarante puede ser despertar en una casa ajena sin recuerdo alguno de las ridiculeces que se hicieron cuando la mente estaba desconectada.

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«Estaba en una fiesta emborrachándome con varios amigos, participando en un juego y un amigo me invitó a salir a fumar un poco de hierba. Estábamos en círculo y prendí un cigarro, pero mi grado de alcoholemia me llevó, en algún momento, a cambiar mi tabaco por un porro. Después de fumar demasiado mis amigos se dieron cuenta y me detuvieron; regresamos a jugar con las cartas y ya no recuerdo mucho. Sólo tengo vagas imágenes de lo que sucedió: me arrastré desde adentro de la casa para vomitar afuera algo de color negro. Luego recuerdo estar en la cama con mi novia y una de sus amigas e intenté tener sexo con ambas. Cuando desperté estaba en el jardín, tenía el brazo sangrado y había perdido mi saco. 

Dicen que, después de intentar tener sexo con mi novia y su amiga, salimos al jardín e intenté convencer a mi novia de que lo hiciéramos sólo los dos, pero ella se enojó, me aventó y caí en un cactus, donde me lastimé. Pasé la noche gritando, esperando que me hiciera caso».

Roberto, 25 años

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«Estábamos en una peda con una mujer que me gustaba. Fuimos un bar, bebimos demasiadas cervezas, una botella de vodka y otra de ron. De pronto escuché que mi cita le dijo a mi mejor amiga que sólo estaba conmigo porque le caía bien, entonces me enojé; alguien puso una canción de Javier Solís y la comencé a cantar a todo volumen para molestarla. En un punto comencé a llorar porque ella se había molestado también y cuando decidí dejar de tomar, llegó mi mejor amigo y todo empeoró. En un punto fui a vomitar al baño, pero entró mi amigo de nuevo con la botella y seguimos bebiendo adentro del baño. Entró mi mejor amiga y seguí llorando; fue cuando comenzó el bloqueo. Lo poco que recuerdo es que estuvimos un largo rato en el baño y me puse de necio a decirle incoherencias a mi cita. Sólo recuerdo su rostro poniéndose incómodo y que en un punto me caí. Ellos me cargaron hasta una habitación, mi amigo llamó a mis padres para que fueran por mí y sólo tengo imágenes de ellos tratando de sacarme de la casa, de la camioneta en la que me llevaron y de una discusión con mis padres en la casa.

Cuando desperté tenia un bote con vómito al lado de la cama, vi que mi hermano le dejó la cama a mi mejor amigo y tenía muchos mensajes de mi cita en el celular. Me escribió que no quería volver a verme y aunque me buscó al día siguiente, ya nada ha sido igual».

Daniel, 24 años

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«Fui a la playa con unos amigos, terminamos tomando ron sin refresco y nos regresamos a casa de uno de los que vivía por ahí. Estuvimos en la alberca tomando más cerveza, cuando me acosté me empecé a sentir muy mal y fui a vomitar. Volvía el estómago tantas veces que pensé que iba a morir y le pedí a un amigo que me llevara al hospital. Terminó llevándome al baño donde imaginé que sólo dormiría por el resto de la noche. Cuando desperté vi que estaba desnudo con medio cuerpo en el retrete y la otra mitad dentro de la regadera.

Resulta que la mamá de mi amigo había entrado al baño, por lo que me vio inconsciente, desnudo y en una posición extraña. Cuando trató de hablarme sólo le hice una señal tipo "amor y paz" y volví a dormir. Tenía el cuerpo lleno de vómito».

Ricardo, 22 años

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«Estábamos en una fiesta de la oficina y después fuimos a la casa de un amigo para seguir emborrachándonos. Entré al baño, alguien me dio una cerveza horrible y continué tomando sin detenerme. Acompañé a varios amigos a que se subieran a sus Uber. Tengo vagos recuerdos de gente diciéndome que me detuviera, pero nunca entendí a qué se referían. En un momento noté que ya estábamos en otra casa y no recuerdo nada más, pero dicen que hice cosas indecentes».

Sara, 25 años

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«Fuimos a la feria del vino. El día había estado demasiado pesado y yo había comenzado a beber desde temprano. Perdí la razón casi de inmediato. Recuerdo que le di una botella a un amigo que estaba vendiendo quesos, también me acuerdo haberme peleado con alguien. Después desperté con el brazo adolorido, mi blusa manchada de mostaza y un amigo lleno de la misma mostaza. 

Lo que no sabía es que me había pelado con un tipo porque me estaba acosando cuando yo sólo quería un hot dog. Como nadie me hacía caso, desaparecí para conseguirlo; ellos me buscaron y desde que me encontraron trataron de tranquilizarme, pero nunca lo hice. Disfruté tanto el hot dog que me llené toda de mostaza».

Susana, 24 años

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«Había tomado dos días seguidos porque mi novio se había ido a otro lugar y estaba deprimida pensando en que me iba a engañar. Un domingo se me ocurrió ir al tianguis de la Lagunilla con un exnovio y lo que recuerdo es que no había venta de alcohol, así que fuimos a su casa y bebimos unas cuantas cervezas hasta que mi mente se puso en negro. Sé que comenzamos a besarnos, pero desde ahí no recuerdo como llegué a mi casa. 

Hasta la fecha no sé qué hicimos esa tarde».

Alejandra, 23 años

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«En la prepa, en mis primeras pedas con mis amigas, bebimos demasiado y nos metimos en la alberca. Desde ese momento no recuerdo nada. Amanecí en la cama pensando que todo estaba bien, al poco tiempo me dijeron que vomité toda la casa como si no hubiera mañana».

Alex, 25 años

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«Recuerdo que estaba llorando mientras un amiga me cuidaba, pero yo pensaba que no estaba llorando. Comencé a hablarle al perro de la casa y discutí con la gente porque sólo quería estar con él. Me quedé en un cuarto con el perro y de ahí sólo recuerdo llegar a otra casa. 

Mi hermano dijo que aventé todas mis cosas al jardín y cuando miré mi almohada estaba llena de vómito».

Karla, 24 años

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«Estaba en mi graduación de la universidad enojada por algo que no recuerdo y me propuse beber demasiado. Me acuerdo que estaba en un antro y me gustó un tipo, así que le dije que tenía sueño y me dijo que fuéramos a dormir un rato. Mis amigas me advirtieron que no me fuera con él; no recuerdo el camino ni sé por qué fuimos a un hotel. Sólo recuerdo haberme visto en el espejo y cuando desperté ya no encontraba un zapato ni mi celular, pero él seguía ahí.

Tuve que regresar a mi casa con un zapato y nunca supe su nombre. No sé qué sucedió ».

Georgina, 25 años

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«Estaba bebiendo con mis papás, primero estábamos platicando bien pero después de que comencé a perder la razón tengo imágenes de mis padres molestos y distintas escenas en las que nos pedíamos perdón. Resulta que por primera vez nos confesamos algunos de nuestros peores secretos, le dije a mi madre que odiaba a mi abuela, lloramos, gritamos, nos peleamos, rompimos vidrios, pero al final nos amamos de nuevo».

José, 21 años.

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«Estábamos en un bar y comenzamos a beber demasiadas botellas de vino. Cuando salimos uno de mis dos amigos, "A", me dijo que nos fuéramos caminando a su casa, mientras que "B" dijo que se iba solo. Recuerdo haber caminado hacia casa de "A" sin problemas y despertar en su hogar.

Al día siguiente me dijo que nos encontramos a su papá y que nos dirigió a su casa, yo comencé a hablarle como si fuera un tipo que ya conocía: lo insulté, lo abracé, le hablé sobre mi vida y oriné junto a él mientras caminaba. Al día siguiente le dijo que ya no saliera conmigo porque no me controlaba. Cuando desperté vi mensajes en mi teléfono de la madre de "B" diciendo que no había llegado a su casa. Después me enteré que quiso ir caminando a su hogar (a más de 20 km de distancia) y que lo asaltaron en la calle, lo salvó una familia y lo llevaron hasta su delegación donde finalmente se encontró con su familia. Fue un mal día».

Alfonso, 25 años

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No estar conectado con nuestros sentidos es peligroso. No sólo es posible hacer el ridículo, sino poner en riesgo nuestra integridad. En un blackout podemos ir a lugares que desconocemos, manejar en mal estado, pelear con amigos, vomitar hasta enfermarnos, humillar a nuestros seres queridos, llamar a una antigua pareja o terminar desnudo en algún lugar después de pasar la noche con un desconocido. Es importante reconocer el lado oscuro de los bloqueos causados por la borrachera para que el arrepentimiento sea mínimo y no nos persiga por el resto de nuestras vidas.

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Referencias

The Guardian
The New York Times

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