En México y otros países de Latinoamérica, muchas personas conservan la tradición de colocar un nacimiento, bajo el árbol de Navidad o en otro lugar de la casa, que representa la llegada de Jesús. Para simular la vegetación que rodea el pesebre donde se encuentran María y José, lo más sencillo es colocar heno o musgo. Y aunque es muy fácil de conseguir, no es lo mejor: el musgo es muy importante para el medio ambiente y hay que dejarlo crecer donde está.

¿Qué es el musgo y por qué es tan importante?
El musgo es una planta no vascular (que carece de tallo y sistema vascular) que no tiene flores. Crecen en las rocas, en los troncos de los árboles, a la orilla de un camino terregoso o en el techo de las casas. Y aunque su reproducción es relativamente sencilla, es mejor dejar que crezca donde está, pues es muy beneficioso para el ecosistema donde se encuentran.
El musgo retiene la humedad del suelo y evita que este se degrade. Además en él viven pequeños organismos: son el hogar de algunos invertebrados. Recolectar el musgo es una actividad dañina para el medio ambiente y, aunque sea una pequeña cantidad, representa un daño para los ecosistemas.

¿El heno y el musgo son lo mismo?
No. El musgo es una planta sin tejido leñoso o vascular. De acuerdo con el Gobierno de México, son el segundo grupo más importante dentro de las plantas verdes y unos de los primeros organismos vegetales que ocuparon el ambiente terrestre.
El heno, por otro lado, es una hierba que crece sobre las ramas de los árboles. Sus tallos, de color grisáceo, cuelgan de las ramas de los árboles y no tienen raíces. Tampoco es buena idea retirarlo de su hábitat.
El heno y el musgo son muy importantes para el cuidado de los bosques. Los musgos ayudan a reducir la contaminación y la erosión del suelo, mientras que el heno aumenta la humedad relativa de los bosques.

