Te entendemos, nosotros también andamos con esa tos de perro que nada más no se quiere ir. Ya hasta hemos pensado en el COVID más de una vez pero a veces los síntomas no son suficientes. Y si tú como nosotros ya estás harto de no saber por qué, aquí te contamos.
Y no, no estás exagerando ni eres el único. De hecho, la Secretaría de Salud ha explicado que este combo de síntomas es muy común en esta época del año, especialmente por dos factores clave: las bajas temperaturas y las posadas.
Por qué todos traemos tos de perro
Cuando baja el frío, las vías respiratorias se irritan más fácil y los virus circulan con mayor libertad y traemos esa tos de perro. A eso súmale que en diciembre y enero pasamos muchísimo más tiempo en espacios cerrados, entre cenas, posadas, oficinas, transporte público y reuniones familiares. Todo el mundo convive de cerca, habla fuerte, canta, comparte vasos… y listo: el escenario perfecto para que la tos se vuelva colectiva.
Lee también: La curiosa razón por la que te enojas cuando no has comido por mucho tiempo
Ahora agrégale otros ingredientes que tampoco ayudan nada:
- Alcohol, que deshidrata y baja defensas.
- Desvelos, que hacen que el sistema inmune ande en modo ahorro de energía.
- Estrés, porque cerrar el año también cansa emocionalmente.
- Mala calidad del aire, especialmente si vives en ciudades grandes como Monterrey, donde la contaminación y el aire seco resecan la garganta y disparan la tos seca.
Por eso la tos de perro se siente como si fuera una plaga. Pero no lo es. El clima es una súper respuesta a lo que está pasando, el frío, el aire seco, las reuniones, las defensas bajas, todo eso nos da una tos persistente. No necesariamente es COVID, no siempre es influenza fuerte, muchas veces son virus respiratorios leves que dejan esa tos castrosa que se queda semanas.
Lee también: El peligroso efecto psicológico de hacer vision boards que podría alejarte de cumplir tus sueños
Eso sí, algo importante: no te automediques. Nada de antibióticos “por si acaso”, jarabes al azar o mezclar pastillas porque “a alguien más le funcionó”. Si la tos dura más de dos o tres semanas, si hay flemas espesas, dolor en el pecho, fiebre constante o dificultad para respirar, ir al médico siempre es la mejor opción.
Recomendaciones para sobrevivir a la tos de perro
- Hidrátate bien (sí, más agua de la que crees).
- Ventila espacios aunque haga frío.
- Trata de descansar lo más posible.
- Evita fumar o exponerte a humo.
- Usa humidificador si el ambiente está muy seco.
- Vacúnate contra la influenza si aún no lo has hecho.
- Consulta a un profesional si los síntomas no mejoran.
No estás solo, no te estás volviendo loco y no es tu imaginación: esta temporada nos trae a todos medio tosiendo. Cuida tu cuerpo, bájale al ritmo cuando puedas y escucha las señales. A veces no es una plaga… es simplemente invierno haciendo de las suyas.

