Oficialmente acaba de empezar la temporada de posadas y fiestas de fin de año, y aunque sí nos emociona mil, para quienes tienen crush de la ofi, este momento es de pensar muchas cosas. Y aunque no estamos incitándote a que tengas un romance en el trabajo, la realidad es que enamorarte de alguien de la oficina es más común de lo que creemos.
Las posadas de la oficina, más allá del relajo, son eventos pensados para conectar con tus compañerxs, reconocer esfuerzos y cerrar el ciclo laboral con buena vibra. Peeero también tienen otro lado: alcohol, MUCHA energía, luces navideñas, el after… y ahí es cuando el cerebro empieza a preguntar si por fin es el momento de confesar lo que sientes por tu crush de la ofi.
Nuestra opinión real de confesarle que te gusta a tu crush de la ofi en la posada del trabajo
Es de esperarse, pero no siempre es tan buena idea. Mezclar alcohol, jefes, ambiente laboral y sentimientos puede ser una receta rara. Si algo sale mal, el trabajo sigue al día siguiente, y esa persona seguirá siendo tu crush de la ofi con quien compartes sala de juntas, pasillos o chats de equipo. Antes de lanzarte, piensa muy bien si vale la pena.
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Si es un crush equis, si solo te gusta porque lo ves diario o si no hay señales claras de que también siente algo por ti, probablemente no vale la pena mover todas las piezas emocionales por alguien así. Y obviamente, descartadísimo si esa persona tiene pareja, nadie quiere empezar el año con drama innecesario.
Pregúntate esto: ¿hay conexión real? ¿Han tenido confianza, conversación profunda, complicidad? ¿O solo te gusta porque es lindo, te sonríe o trabaja a tres metros de ti? A veces un crush de la ofi nace más por convivencia rutinaria que por verdadera compatibilidad. No confundas cercanía con amor.
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Y es que, seamos realistas, la empresa no es Tinder ni Hinge. El trabajo, en este contexto, debería ser la prioridad. Si confesarlo te puede poner incómoda, distraerte, afectar tu reputación profesional o generar chisme, entonces el riesgo emocional puede ser más grande. Y sí, puede que el alcohol te impulse a sentir que “ya es ahora o nunca”, pero muchas veces es mejor pensarlo con la cabeza fría, sin shots encima.
¿Entonces nunca, jamás confesarlo? Tampoco. Si sientes que hay conexión honesta, respeto mutuo, química y vibes claras de ambos lados, puede que no sea una idea tan terrible. Peeero incluso ahí, cuida las formas. Si vas a decir algo, procura que ninguno esté tan tomado, no lo hagas frente a tus compañerxs y busca abrir conversación más que soltar declaración intensa tipo película de Navidad. Algo sencillo, casual y sin presión. Y si puedes, mucho mejor esperar otro momento fuera del ambiente de posada.
Mi consejo de hermanita mayor es que protejas tu corazón. Sí disfruta la fiesta, pero también entiende qué quieres, analiza si tu crush de la ofi también está en la misma página y recuerda que el trabajo sigue existiendo después del “me gustas”. Las posadas son mágicas, sí, pero también son lugares donde es fácil dejarse llevar.
