En la conocida novela La Insoportable Levedad del Ser de Milan Kundera, acompañamos a Tomás en su relación con Teresa y otras mujeres, la búsqueda del sentido de su existencia y en su propia experiencia como profesional de salud. Víctima del desánimo y el autocuestionamiento, Tomás ve frustrado el desarrollo de su carrera, circunstancias que eventualmente generan un rechazo hacia su profesión por razones en las que no ahondaremos en este momento. Esta experiencia nos lleva a cuestionarnos qué es la enfermedad de Tomás, que también se usa para definir al burnout, patología peligrosa que se aloja en el entorno laboral.
Lamentablemente, día con día, a la par del incremento de innovaciones en la tecnología, el desarrollo de violencia moral y sexual en el trabajo, la escasa oferta laboral, el abuso de sustancias adictivas, entre otros, crecen patologías laborales que resultan en ansiedad e insatisfacción en los trabajadores, y que si no son atendidas a tiempo pueden derivar en cuadros neuróticos, depresivos o psicóticos. Juan José Díaz Franco, de la Universidad Complutense de Madrid, en su libro Patologías emergentes: mobbing y burnout, describe de manera precisa y completa dos de las enfermedades laborales más comunes.

El mayor problema de estos padecimientos es el desconocimiento de los mismos, por ello a continuación les compartimos la definición y algunas formas de detectar el burnout y mobbing, basadas en la lectura mencionada con anterioridad, así como los factores que producen ambas patologías y formas de enfrentarlas, con la finalidad de concientizar al lector en torno a la existencia de estas enfermedades y promover el desarrollo de un ambiente laboral sano.
El autor, antes de comenzar a definir las patologías laborales, enuncia algunas condicionantes psicosociales que contribuyen a su desarrollo, las condicionantes psicológicas son: nivel de exigencia, estrés y ansiedad que cada individuo puede soportar, así como la ergonomía ambiental o clima laboral; y las condicionantes sociales: dificultad para la contratación laboral, mantenimiento de un puesto, salario, y también aspectos culturales que pueden causar conflicto mental.
Los condicionantes y riesgos anteriormente descritos derivan a su vez en conductas que, de acuerdo al texto, se definen como indicadores. El absentismo, accidentes laborales, incidentes donde resultan dañados los materiales, dificultad para comunicarse y conflictos con compañeros de trabajo o usuarios del servicio, son algunos indicadores de salud mental deficiente o existencia de alguna patología.
También la organización puede tener un impacto negativo en el desarrollo laboral y en la salud de los individuos. La administración científica propuesta por Friedrick W. Taylor, revolucionó la fórmula de trabajo basándose en estudios de tiempos y movimientos para evitar sobreesfuerzos y usó como principal estímulo al trabajador la remuneración económica. Este sistema, aunque en sus inicios eficiente, hacía ver al obrero como una “máquina de producción” y no tardó en ser rechazado y reemplazado por un modelo llamado “corriente de las relaciones humanas” encabezado por Elton Mayo y otros psicólogos, que planteaba que la eficiencia mejoraría notablemente si los trabajadores eran tratados como personas con sentimientos y vínculos emocionales con su trabajo, y que daría nacimiento posteriormente al “modelo de gestión de recursos humanos” que toma como base la pirámide de necesidades de Maslow. Por desgracia, el modelo de Taylor aún se presenta en algunas organizaciones, así como el modelo de pseudo-relaciones humanas en el que el bienestar del trabajador no es visto como un objetivo sino como una vía para la producción.

La mala o deficiente gestión organizativa y desajustes en la organización, tales como demandas externas mal canalizadas, poco controladas o agresivas, son un escenario perfecto para el desarrollo del burnout, mientras que el déficit o carencia de la promoción del respeto en el lugar de trabajo deriva en el desarrollo del mobbing, términos en los que ahondaremos en seguida.
El burnout, que tiene su origen del término “acabado”, también entendido como síndrome de Tomás, enfermedad de Tomás, o síndrome de agotamiento o pérdida de energía, es una situación laboral límite donde se ha instalado la impotencia y el cansancio, que deriva en un cuadro clínico y se manifiesta en numerosos síntomas que se describirán a detalle a continuación. Este síndrome fue descrito por primera vez en 1969 al comprobar el extraño comportamiento que presentaban algunos oficiales de policía de aquella época: agentes de la autoridad que mostraban un cuadro de síntomas concreto. En 1974 Freudenberger hizo más popular al síndrome, y posteriormente, en 1986, las psicólogas norteamericanas C. Maslach y S. Jackson lo definieron como “un síndrome de cansancio emocional, despersonalización, y una menor realización personal que se da en aquellos individuos que trabajan en contacto con clientes y usuarios”. Es resultado de expectativas poco realistas que son producto de exigencias propias o sociales y su resultado son la apatía, desgana, agotamiento físico y emocional, y hostilidad con los usuarios.
Los síntomas son los siguientes: primero, agotamiento emocional; segundo, pérdida de autoestima laboral, descendiente tolerancia a la frustración, e incapacidad de resolver demandas; tercero, actitud despersonalizadora en el trato con los que demandan ayuda, es decir, que debido a que el afectado se siente agredido, invadido y menospreciado, culpa a los usuarios y trata de distanciarlos.

Pese a que en los manuales de psicología no se encuentra una referencia directa al burnout, se asocia con algunos otros padecimientos similares como son los trastornos adaptativos y la reacción aguda de estrés. Su medición ocurre por medio de cuestionarios, el más utilizado es el Maslach Burnout Inventory (MBI). El burnout no refleja solamente una ruptura a nivel individual sino hace evidente una falla organizacional. Es por ello que se debe abordar en ambos niveles para contrarrestarlo, prestar atención terapéutica a los trabajadores que presenten estos síntomas, investigar la razón por la cual surgió y reestructurar el entorno laboral.
Hazte las siguientes preguntas para saber si sufres de Burnout:
Si contestaste sí a alguna de estas preguntas, puedes padecer este síndrome, lo cual se puede evitar o contrarrestar mediante el uso de tres de las competencias emocionales descritas por Daniel Goleman. La primera es conciencia emocional, reconocer cómo las emociones afectan a nuestras acciones presentes o futuras, y no dejarnos llevar por una pasión desbordada y tal vez irreal. La segunda es una valoración coherente y realista de nosotros mismos, nuestras capacidades, fortalezas y debilidades. Finalmente, la confianza en uno mismo, en lo que se hace y en lo que se hará.

El término mobbing, por su parte, surge del verbo to mob, que se traduce como regañar, atacar, maltratar o asediar. Representa una modalidad de acoso laboral que se ejerce sobre una o más personas, es una agresión sistemática y sostenida en el tiempo con el objetivo de desestabilizar emocional y laboralmente a la víctima. Según algunos etólogos en el mobbing subyacen conductas animales como expresiones de agresividad y a través de la cual relucen las pasiones como la envidia, los celos, la rivalidad, el miedo y el odio.
Heinz Leymann lo define como actitudes hostiles, frecuentes y repetidas en el lugar de trabajo a una persona, y menciona que es debido a un conflicto laboral mal resuelto. Otros afirman que la finalidad del mismo es poner en peligro el empleo o degradar el ambiente laboral de una persona. También dentro del mobbing se clasifican la toma de decisiones contrarias a los deseos del trabajador, medidas amenazantes, vigilancia desmesurada, crítica o valoración injusta de su trabajo, y la decisión arbitraria sobre ceses, despidos, en caso de que lo ejerza alguien de rango superior. Estas acciones provocan vulnerabilidad laboral y personal en la víctima, y posteriormente una desestabilización emocional.
Así como el burnout, el mobbing no aparece como tal en los libros de psiquiatría, pero su detección se puede lograr mediante un cuestionario conocido como Leymann Inventory of Psicological Terrorization (LIPT). Es importante la detección y tratamiento del mismo, pues de él pueden derivar enfermedades psicosomáticas, las más frecuentes son: transformación del esquema corporal, adelgazamiento o aumento de peso desmesurados, problemas digestivos, problemas endocrinos, problemas neurológicos, problemas cardiovasculares y circulatorios, y trastornos dermatológicos.

El peso y la levedad se contraponen a lo largo de la obra de Milán Kundera. En el entendido del peso como algo negativo y la levedad como algo positivo, la liberación ocurre cuando nos deshacemos de todo lo que añade peso a nuestra vida: las expectativas propias y ajenas en relación a nuestras acciones, nuestra pareja y nuestra profesión, una vez hecho esto podremos volar libremente y gozar de nuestra existencia.
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